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La punta del iceberg. Así es como puede considerarse la divulgación que el Congreso estadounidense realizó este viernes de un controvertido informe redactado por un congresista republicano sobre una investigación del FBI vinculada con la trama rusa.

De esa forma, el presidente Donald Trump –que había autorizado la publicación del dossier redactado por el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes– no solo gana tiempo sino que busca un efecto largamente deseado: poner un manto de duda sobre la gestión del Buró Federal de Investigaciones e indirectamente la del Departamento de Justicia.

Pero como trasfondo evidente está la tarea del exdirector del FBI y fiscal especial, Robert Mueller, que dirige desde hace ocho meses una investigación independiente sobre los posibles nexos que hubieran existido entre el equipo de campaña de Trump y altos funcionarios del gobierno ruso.

El presidente siempre buscó desacreditar a Mueller pues negó que existieran dichos nexos; es más, siempre mencionó que se trataba de una maniobra para perjudicarlo.

De todas formas, los más allegados al presidente en la Casa Blanca saben perfectamente que atacando al FBI –y de hecho es lo que se buscó con la difusión del mentado dossier– también atacan indirectamente a Mueller.

Y en los últimos días, se retroalimentaron las versiones que daban cuenta de una supuesta intención del presidente de sacar del medio al fiscal especial, tal como había informado la semana pasada el New York Times.

Otra versión que circuló este viernes es que Trump piensa sobbre todo en el despido del número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, que quien nombró a Mueller, luego que el fiscal general, Jeff Sessions, se recusara a si mismo para intervenir en la investigación sobre la trama rusa.

Trump dirigió sus dardos al FBI y al Departamento de Justicia, a los que acusó de haber "politizado" la investigación en favor del Partido Demócrata y abiertamente contra los republicanos.

Por esa razón, también está bajo la lupa el actual director del FBI, Christopher Wray, quien podría dimitir por la difusión del informe, a lo que se opuso.

Wray sustituyó a James Comey, que fue cesado en mayo, luego que Trump le sugiriera dejar sin efecto una investigación sobre el ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, y sus vínculos con Rusia.

Este mismo viernes, congesistas demócratas, alarmados por la divulgación del documento escrito por el equipo del republicano Nunes, advirtieron que un intento por bloquear la investigación en torno a la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 puede llevar a una "crisis constitucional" y además significaría un intento de "obstruir la justicia".

A través de una carta, los demócratas aconsejaron al presidente que no utilizara la publicación del documento de inteligencia que cuestiona la integridad del FBI como forma de bloquear la investigación que lleva adelante el fiscal Mueller.

El documento en cuestión sostiene que el FBI cometió abusos al interceptar y vigilar a un miembro del equipo de campaña de Trump, Carter Page, en 2016, como parte de las investigaciones sobre la supuesta injerencia de Rusia en la elección de ese año.

El informe señala que al pedir autorización para realizar el espionaje, tanto el FBI como el Departamento de Justicia omitieron "información relevante" sobre su fuente, el exespía británico Cristopher Steele, que habría escrito un dossier con detalles comprometedores sobre Trump.
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