El ejército israelí abatió a “sospechosos armados” que se infiltraron desde Líbano
Si bien Hezbolá desmintió estar relacionado con el episodio, que suma tensión a los enfrentamientos que se registra en las regiones que circundan la Franja de Gaza, hubo una advertencia de Estados Unidos
Mientras las principales acciones militares en el marco de la guerra entre Israel y el grupo islámico Hamás se desarrollan en los territorios que circundan a la Franja de Gaza, crece el temor de una expansión del conflicto en la frontera con Líbano, luego de que desde Tel Aviv se informara que su ejército mató a “varios sospechosos armados” que se habrían infiltrado en su territorio.
“Adicionalmente, helicópteros del ejército están actualmente bombardeando la zona”, dijeron las fuerzas armadas en un comunicado, coincidiendo con el tercer día de combates en el sur de Israel con los integrantes de Hamás infiltrados.
Una autoridad local libanesa, Abdulla al Gharib, confirmó que Israel bombardeó de manera “intensa” con artillería los alrededores de un pueblo fronterizo, Dhayra, en el sur de Líbano; al tiempo que la agencia estatal libanesa de noticias indicó que “las fuerzas de ocupación israelíes bombardearon la zona de Dhayra con artillería”.
El movimiento chiita proiraní Hezbolá, un importante actor de la vida política libanesa, negó estar detrás de los hechos. “No son ciertas las informaciones que circulan que hablan de infiltraciones o de enfrentamientos entre elementos de la resistencia y el enemigo israelí”, indicó en un comunicado un portavoz de la organización.
El incidente se produjo al día siguiente de que Hezbolá reivindicara haber disparado proyectiles contra Israel, “en solidaridad” con la ofensiva lanzada el sábado por su aliado Hamás desde la Franja de Gaza.
Al cruce salió un alto funcionario de Defensa de Estados Unidos: “El movimiento libanés proiraní Hezbolá no debería tomar la decisión equivocada de abrir un segundo frente contra Israel, tras el ataque del movimiento islamista palestino Hamás”, advirtió este lunes el funcionario. Y agregó: “Estamos profundamente preocupados de que Hezbolá tome una decisión equivocada y opte por abrir un segundo frente en este conflicto”.
En 2006, Hezbolá e Israel libraron una guerra de 34 días que dejó más de 1.200 muertos en Líbano, en su mayoría civiles, y 160 en Israel, en su mayoría soldados, enfrentamiento que desde entonces mantiene a ambos países técnicamente en guerra.
En esa oportunidad, el conflicto abarcó el norte de Israel y los Altos del Golán, y continuó hasta el 14 de agosto de 2006 cuando entró en vigencia una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), luego que el ejército israelí lanzara una invasión terrestre al sur de Líbano e impusiera un bloqueo aéreo y naval en represalia a una serie de ataques de Hezbolá, que incluyeron una embocada contra efectivos militares israelíes.
Las consecuencias de la guerra fue la consolidación de Hezbolá como una organización de primer orden en el panorama regional de Oriente Medio y su consolidación social y política en el Líbano.
(Con información de AFP)