Cuando Pablo Bengoechea decidió meterse en el lío que era Peñarol a fines de 2014 fue tildado de loco. No era para menos. Se salía de un complejo panorama electoral. Aún estaba fresco el “no” de Diego Aguirre. El “10” no había sido la primera opción de la directiva. Tomaba un equipo que había terminado en la noche callada. La diferencia que le había sacado su eterno rival en la Anual generaba vergüenza. Pero Pablo tomó el desafío. Y hoy, que el equipo es único líder, pocos se acuerdan de aquel cercano pasado. Que es casi el mismo plantel, salvo por la baja de Jonathan Rodríguez, y el mismo equipo con algún retoque.
El embrujo de Pablo
Con casi el mismo plantel y recibiendo críticas en todos los partidos, el equipo de Bengoechea quedó como líder y se puso a ocho puntos en la Anual