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Matthew Weaver vivió un año en el campus de Google, en California, entre los años 2005 y 2006. Todo empezó cuando alguien lo desafió a que viviera dentro de la empresa con una casa rodante, algo que al empleado no le pareció nada mal.

"Había tres comidas al día en la cafetería y había duchas en el gimnasio, también dentro del campus, así que yo me duchaba en el gimnasio y comía en la oficina", señaló Weaver en entrevista con BBC Mundo. "Había una lavandería gratuita en campus, y ahí lavaba mi ropa. Había todo tipo de habitaciones con pianos, mesas de futbolito, y ese tipo de cosas, así que tenía suficiente que hacer cuando descansaba del trabajo. Y teníamos lugares en la zona de estacionamiento donde podía trabajar en mi bicicleta", agregó.

Weaver, cuyo cargo era "staff site ecologist", aseguró que lejos de ocultarse para que no lo echaran, hizo que su presencia fuera notoria: llegó a poner pasto artificial y hasta un cerco de madera bordeando su casa rodante. Según contó, a los guardias de seguridad no les preocupaba que estuviera viviendo allí.

"Una vez que seguridad supo que era yo y me conocían, básicamente me vigilaban el sitio", recordó.

El exempleado se jacta de ser el primero en haberlo hecho, aunque hubo varios que terminaron siguiendo su camino. Durante varios años se dirigían a él para hacerle consultas sobre su estadía en el predio. "Decían algo así como:'Estoy pensando en vivir en el campus, ¿tenés algún consejo?'".

Si bien Weaver reveló que le gustaba vivir allí, al tiempo comenzó a sentirse "algo raro", sobre todo cuando tenía que explicárselo a las mujeres con las que salía. Entonces decidió mudarse.

Otros trabajadores siguieron el camino de Weaver, al tomar de la decisión de mudarse a Google. Fue el caso de Brandon Oxendine, quien colaboró en el funcionamiento de los perfiles de Google. Vivió en el campus desde junio hasta setiembre de 2012, aunque a diferencia de Weaver, lo hizo a escondidas.

"Un amigo que llevaba en Google cinco o seis años me dijo que hay algo en el manual de la compañía que dice que no se permite estar en el campus más de 72 horas, o algo así", contó. El trabajador dormía en un colchón y luego lo guardaba en una camioneta que estaba estacionada bajo su oficina. "Les conté a todos que me había mudado a San Francisco, pero siempre llegaba con la misma ropa del garage", contó.

Él tampoco pasó necesidades durante su estadía. "Creo que hay una especie de política que Google tiene de que ningún empleado debe estar muy lejos de un lugar donde tomar algo".
"Trabajé muchísimo, así que nunca llegué a aburrirme. Me encantaba. Me encantaría volver a hacerlo", confesó.

Ben Discoe, otro trabajador, también quiso vivir la experiencia. El dejó su camioneta estacionada en Google durante 60 semanas, entre 2011 y 2012. El, sin embargo, no vivía de forma permanente, sino que usaba el lugar como base cuando visitaba a su novia en Mountain View.

Según contó a BBC, en Google había una página interna que se llamaba "Vivir en Google", donde se enumeraban los beneficios que tenía la experiencia. "Lo único que no te daban era shampoo". Discoe aseguró que el sitio tenía anotaciones del estilo: "Quizá te den shampoo si las acciones alcanzan los US$300". "Y después eso estaba tachado y decía 'US$400', y eso estaba tachado y decía 'US$500'. Creo que ahora equivalen a unos US$1.200, y todavía no hay shampoo", dijo el extrabajador.

Según señala el portal de noticias, Google no quiso hacer comentarios acerca de este fenómeno.
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