Más que tristeza, era calentura. Rabia. Frustración por haber estado tan cerca, por lo que sufrió la selección y el país entero primero con los meniscos de Luis Suárez y después por la excesiva sanción de la Fifa, que le negó a Uruguay tener a su goleador estrella en este partido eliminatorio. En la explanada de la Intendencia de Montevideo, donde miles de personas se arrimaron a mirar el partido, la sensación final era de enojo e impotencia por ese 2 a 0 que sacó a Uruguay del Mundial y le prohibió el segundo Maracaná.
El festejo que no fue
En la explanada de la Intendencia de Montevideo, miles de hinchas sufrieron juntos el fin del Mundial para Uruguay