El Frente buscó recomponer la devaluada unidad de acción
Sancionaron al Partido Comunista
Aún sin digerir del todo el trago amargo que supuso el fracaso en el intento de anular la ley de Caducidad, el Frente Amplio tomó ayer medidas en busca de recomponer la unidad de acción, una fortaleza histórica de la izquierda que ahora está bajo asedio tras varios episodios de indisciplina.
El Plenario Nacional de la coalición de izquierda tomó una decisión sin antecedentes y aplicó una sanción al Partido Comunista del Uruguay (PCU) por desconocer un mandato en el Parlamento. La resolución impide a sus delegados votar en los órganos de decisión durante treinta días. Pero más allá de la medida, la intención es dar una señal fuerte: el que desacata será sancionado.
En 2008 la diputada Alicia Pintos y el senador Eduardo Lorier, ambos comunistas, votaron en contra de la ley de Educación que impulsaba el gobierno del ex presidente Tabaré Vázquez pese a que el Frente Amplio ordenó a todos sus legisladores levantar la mano.
Casi tres años después llegó la sanción por aquel episodio, pero ahora la situación es mucho más grave. En aquella oportunidad todos sabían que pese a la rebeldía comunista el proyecto sería aprobado de todos modos. Pero eso ahora cambió. El ejemplo más claro fue el proyecto interpretativo de la ley de Caducidad que no fue aprobado debido a que el diputado Víctor Semproni desoyó la resolución de su fuerza política y se retiró de sala.
Los cimientos
En la gélida tarde de Montevideo los dirigentes del Frente Amplio discutieron durante cuatro horas en el Centro de Viajantes y lo que centró el debate fue la necesidad de recomponer la unidad.
Marcelo Melo, dirigente de la Vertiente Artiguista, planteó ayer la necesidad de recomponer los “cimientos” de la izquierda. “Hoy está en el orden del día discutir sobre estrategia. Pero antes tenemos que ponernos de acuerdo sobre las formas de acción porque si no el resto es inútil”, sostuvo el dirigente.
Con ese debate de fondo, lo de ayer fue un intento por lograr que no se vuelvan a repetir episodios de desacato. Es que ahora el Frente Amplio tiene que evaluar en el tribunal de conducta política el accionar del diputado Semproni y del senador Jorge Saravia, que tampoco votó en el Senado la anulación de la ley de Caducidad. Pero lo que sobrevolaba era que solamente por una cuestión de coherencia antes de tomar medidas con estos legisladores había que marcar la cancha con los rebeldes del período pasado. En este sentido, el presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, justificó la sanción aplicada a los comunistas por la unidad como argumento principal.
“La importancia de la sanción es que el Frente Amplio se tiene que cumplir con el acuerdo original: las cosas se discuten pero cuando se llega a un acuerdo se cumple”, sostuvo en rueda de prensa.
La indisciplina preocupa y mucho al gobierno (ver página 5) por las consecuencias de gobernabilidad que pueden tener. Por eso algunos sectores se paran duro ante esa situación.
La Vertiente Artiguista fue la que planteó la moción para sancionar al PCU y el líder político de la agrupación, Enrique Rubio, justificó esa decisión. “Había que hacer un gesto importante por la unidad de acción. No hay excepciones a eso”, dijo a El Observador el senador. “Ahora hay más responsabilidad porque somos gobierno y hay aspectos fundamentales en juego. Es una señal fuerte de que no se admite pensar en la unidad como una cosa liviana. No es así”, agregó.
La sanción
Llegar a los votos necesarios para aprobar la sanción a los comunistas no fue fácil. El estatuto de la coalición de izquierda exige 4/5 de los votos. En un principio, la intención era sancionar directamente a Lorier y Pintos pero el PCU se oponía con el argumento que no votar la ley de Educación fue una decisión de todo el sector.
El Partido Socialista propuso sacar los nombres de la moción y de ese modo salió. “Seguiremos participando. No nos van a robar esta herramienta. No lo pudo hacer ni el fascismo”, dijo con un tono firme el dirigente comunista Daniel Marsiglia en el debate interno. Los militantes del PCU aceptaron como “un error” haber votado negativamente en 2008 y reivindicaron la unidad como método para actuar. De hecho, ellos mismos terminaron votando la sanción. “Era una señal de que nosotros queremos seguir defendiendo la unidad de acción como defendemos”, explicó Marsiglia cuando terminó el Plenario con un llamado de atención histórico a sus filas.