Julio de 1997, frío invernal en Montevideo y una multitud copa la sala de arribos del viejo Aeropuerto Internacional de Carrasco con banderas y carteles. En las calles el eco de los aplausos y los colores de la bandera se multiplican para recibir a la selección sub 20 de Víctor Púa. Estiman que medio millón de uruguayos se vuelca a las calles para recibir a los juveniles.
El fuego del hincha exige copa
Tras soñar con el título, la celeste va por el consuelo ante Italia, con una mirada distante de los uruguayos