En otros tiempos, no hace mucho en Uruguay, un club de fútbol era un club de fútbol. Así, literal. Una institución cuyo único objetivo pasaba por ganar el fin de semana y conseguir el campeonato que disputaba, por encima de cualquier otra aspiración. Ocasionalmente, algunos visionarios –que quedaron en la historia que menos se recuerda– proyectaron obras. En la actualidad el fútbol recorre otros caminos, que Nacional empezó a transitar ya hace años, antes que Peñarol y la propia Asociación Uruguaya de Fútbol, con la selección. En medio de ese cambio cultural anda Nacional, que bajo la presidencia de Eduardo Ache proyecta avanzar en el rumbo que planteó el expresidente Ricardo Alarcón, con una concepción diferente –con el marketing como motor para mover a una institución–, con las obras como horizonte y con el gran objetivo de hacer de un club ya no solo un equipo de fútbol.
El fútbol más allá de la pelota
Con obras en el Parque, la sede y Los Céspedes, y el objetivo de llegar a los 100.000 socios, Ache apura el paso para superar la cultura del resultado del fin de semana