El ganador de las elecciones del próximo domingo en Ecuador gobernará un país en crisis
Cualquiera de los dos candidatos que triunfe en el ballotage enfrentará durante su mandato un país marcado por la violencia, el narcotráfico y la pobreza
Los ecuatorianos irán a las urnas el domingo 15 de octubre para dirimir en ballotage quién presidirá el país los próximos 16 meses. Nunca hasta ahora un presidente, como hizo Guillermo Lasso, había decretado la llamada muerte cruzada, una figura constitucional para convocar elecciones anticipadas y disolver la Asamblea.
Tampoco el miedo se había adueñado del país como cuando el 9 de agosto, 11 días antes de la primera vuelta, un grupo de sicarios ejecutaba a Fernando Villavicencio, un candidato competitivo a los comicios del 20 de agosto, donde se realizó la primera vuelta electoral.
El pasado viernes, los siete sicarios detenidos aparecieron ahorcados. Seis colombianos en la cárcel de Guayaquil, en tanto que el restante asesino también apareció ahorcado en una cárcel de Quito. El silencio se mantiene sobre esos hechos.
El próximo presidente surgirá del ballotage. Luisa González es la elegida por el movimiento del expresidente Rafael Correa para tratar de devolver al correísmo al poder y Daniel Noboa es hijo del millonario empresario Álvaro Noboa, un eterno candidato que trató de llegar a la Presidencia hasta en cinco ocasiones sin éxito.
Los dos sectores se enfrentaron hace 17 años en las elecciones de 2006, que ganó Rafael Correa. Hoy las encuestas favorecen a Noboa, pero el alto número de indecisos impide anticipar el resultado. El ganador de las elecciones apenas tendrá 16 meses por delante antes de volver a las urnas, ya que por ley se limitará a terminar el mandato inacabado de Lasso.
Además de la violencia, hay una grave crisis política, una delicada situación económica y un éxodo en aumento. Durante décadas, Ecuador fue un país tranquilo en una turbulenta región. Ahora sufre la violencia del narcotráfico, ya que sus puertos del Pacífico fueron copados por operaciones narco.
Enclavado entre Colombia y Perú -los dos mayores productores de coca del mundo- el país había logrado sortear la entrada de los grupos criminales. En los últimos años, sin embargo, la localización estratégica de Ecuador y la dolarización de la economía convirtieron el país en un territorio copado por mafias mexicanas y colombianas.
Desde las cárceles superpobladas del país, las bandas fueron ganando poder y organización para hacer crecer una violencia que hoy somete a los ecuatorianos a cifras nunca vistas. En lo que va de año se han registrado 5.320 crímenes violentos, 2022 ya había cerrado con la cifra más alta en la historia, 4.600, el doble que en 2021.
Uno de esos 5.320 crímenes le costó la vida al candidato presidencial Fernando Villavicencio tras un mitin en Quito. Ese asesinato que los carteles de la droga no tienen límites.
La batalla de Guillermo Lasso con el Congreso fue la tónica que marcó el mandato hasta alcanzar su punto final en el juicio político contra el mandatario por corrupción. Para evitar la destitución, Lasso disolvió la Asamblea.
El descrédito de las instituciones es enorme. Un 95% de los ecuatorianos tienen una imagen negativa de la Asamblea y un 87% la tiene del poder judicial, según una encuesta de mayo de Click Research.
A pesar de que tanto Noboa como González encarnan dos visiones opuestas, cerca del 40% de los electores reconocen que aún no tienen decidido por quién votar. En Ecuador el voto es obligatorio, así que en los que aún no saben qué papeleta escoger está el futuro presidente del país.
La economía de Ecuador también atraviesa momentos críticos. El próximo gobernante tendrá que enfrentar un déficit fiscal que al cierre de este año llegará a los US$ 5.000 millones, que significan casi un 4% del PIB.
El Banco Central proyecta que en el 2024 la economía ecuatoriana solo crecerá un 0,8%. El actual Gobierno cerró un tratado con el Fondo Monetario Internacional por US$ 6.500 millones de 2020 a 2022.
Para un gobierno que durará apenas 16 meses será difícil obtener nuevos créditos. Las medidas que proponen varios expertos tienen que ver con tocar el subsidio del combustible, en el que el país invierte US$ 3.500 millones de dólares, casi el mismo valor que se destina a salud y educación.
Uno de cada cuatro ecuatorianos vive en la pobreza. Se trata de unos 4,5 millones de habitantes, de los cuales cerca de dos millones viven en pobreza extrema, el 10,7% de la población.
La Oficina de Migraciones de Panamá confirmó que hasta el 31 de julio cruzaron por el Darién 34.357 ecuatorianos, más que en todo 2022, cuando lo hicieron 29.356. El número comenzó a crecer después de crisis que dejó la pandemia de la Covid-19, pero ahora se suman las cuestiones de inseguridad.
(Con información de agencias)