El gasto mundial en armas nucleares aumentó a US$ 82.900 millones en 2022
Representa un incremento del 3% con relación a 2021 y es el tercero consecutivo en un contexto en el que los países con armamento nuclear siguen modernizando y ampliando sus ejércitos
Los nueve países que poseen armas nucleares gastaron US$ 82.900 millones en sus arsenales durante el año pasado, un 3% más que en 2021, lo que supone un gasto de US$ 157.664 por minuto, según un nuevo informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), que recoge todos los años las cifras más autorizadas sobre gastos en armas nucleares.
El informe revela que, aunque los Estados Unidos gastó US$ 43.700 millones, una suma ligeramente inferior a la de 2021, sigue destinando más que todos los demás países en su conjunto. China, por su parte, en el marco de un amplio plan para modernizar sus fuerzas armadas, destinó unos US$ 11.700 millones, una cuarta parte del total estadounidense, lo que supone un aumento interanual de algo más del 6%.
El relevamiento del ICAN, hecho sobre la base de los datos oficiales de cada uno de los países, señala que Rusia fue el tercer país que más gastó, con US$ 9.600 millones, suma que implica un incremento del 5,74% respecto de 2021. Sin embargo, el país que más aumentó su gasto fue India, con un incremento del 21,8%. El otro país que registró un aumento de dos dígitos fue el Reino Unido, que lo incrementó en algo más del 11%.
“Con US$ 82.900 millones se podría haber pagado la vacunación de 2.000 millones de personas contra el COVID-19, o bien haber proporcionado agua potable y saneamiento a 1.275 millones de personas durante un año en todo el mundo”, destaca el informe como una forma de dimensionar los recursos dedicados a mantener o modernizar un stock de 12.512 cabezas nucleares registradas a enero de 2023; 9.576 de las cuales se encontraban en arsenales para su uso potencial, 86 más que en el mismo mes de 2022.
El trabajo indica que las empresas implicadas en la producción de armas nucleares recibieron nuevos contratos por unos US$ 16.000 millones en 2022 y, a su vez, gastaron US$ 113 millones en tareas de lobby para presionar a los gobiernos sólo en los Estados Unidos y Francia. “A nivel mundial, los países con armas nucleares tienen contratos con empresas para producir armas nucleares por valor de, al menos, US$ 278.600 millones, que en algunos casos se prolongarán hasta 2040”, agrega el documento.
Los expertos del ICAN también enfatizan que las compañías que integran los diferentes complejos militares-industriales destinan cifras millonarias a financiar el trabajo de centenares de centros de estudios para influir en los gobiernos y en la percepción que tiene la sociedad hacia las armas nucleares. “Muchos de todos estos recursos podrían haberse destinado, por ejemplo, a la lucha contra el cambio climático o para mitigar la pérdida de la biodiversidad”, señaló durante la presentación del documento Susi Snyder, coordinadora del ICAN y coautora del informe.
Según el relevamiento, la industria armamentística se lleva alrededor del 35% del total del presupuesto anual destinado por las potencias a mantener o modernizar sus arsenales nucleares “mientras dice a sus accionistas que hacer presión contra el desarme nuclear es algo bueno para el negocio en un intento por contrarrestar la creciente tendencia de los inversionistas a desinvertir en esas empresas”.
“Los estados con armas nucleares aumentan el gasto cada año, pero los US$ 82.900 millones que malgastaron en 2022 no hicieron nada para mejorar la seguridad global; más bien están empeorando la situación. La seguridad real la proporciona el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, donde casi la mitad de los países miembros de Naciones Unidas rechazan estas herramientas de terror e intimidación para poner fin a la era de las armas nucleares para siempre”, señaló Alicia Sanders-Zakre, también coautora del informe.
“La conducta exhibida por las potencias nucleares durante 2022 fue manifiestamente incompatible con la obligación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW) de eliminar las armas nucleares. No hubo evidencia de que alguno de los estados con armas nucleares tenga la voluntad de buscar el desarme nuclear”, agrega el informe.
Los relatores del documento destacan que tanto China, Francia, Rusia, Reino Unido y los Estados Unidos continuaron incumpliendo con la obligación derivada del Artículo VI del TPNW de “mantener negociaciones de buena fe”. El informe, además, recuerda que, al día de hoy, el TPNW tiene 68 estados partes, mientras que otros 27 países firmaron el compromiso, pero todavía no lo ratificaron.
El trabajo subraya que hay poco espacio para el optimismo. No sólo por la conducta de las potencias nucleares, sino también por los países que no cuentan con arsenales nucleares propios. Se trata de un total de 32 estados, la mayoría de ellos europeos, que están bajo el “paraguas nuclear” de la OTAN y los Estados Unidos, y cuyas actividades son incompatibles con el TPNW.
“El aumento del gasto en armas nucleares es algo que nos afecta a todos, pues incrementa la amenaza nuclear a nivel global. Ante esta tendencia, que sólo nos acerca a la catástrofe, los países que no poseen armas nucleares también tienen algo que decir. Es necesario que se posicionen claramente contra este tipo de armamento y adhieran al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares”, afirmó Maribel Hernández, también integrante del ICAN.