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Cansado de los problemas en Colo Colo optó por el regreso. El clima se había puesto complejo en el Cacique chileno. Sin equipo, y con el pase en su poder, Juan comenzó a entrenar en Defensor Sporting, su casa, mientras esperaba que sonara el teléfono.

Pero el tiempo pasó y nadie se acordaba de Juan Guillermo Castillo. El campeonato estaba a la vuelta de la esquina. Peñarol dijo que no, Defensor Sporting, su casa, tenía definida la apuesta a otro joven violeta. Las puertas se cerraban.

El horizonte marcaba Rampla o Racing. El descenso como daga en el cuello. Pero no había más remedio. Castillo tenía que jugar, mostrarse para volver a ser considerado por el cuerpo técnico de la selección uruguaya.

Pero el último llamado levantó un poco el ánimo. “Me llamaron y me dijeron, ¿Tola, querés a Castillo? Está libre en Uruguay y va a firmar con Rampla o Racing. Les dije, dame unos minutos que llamo a Palma. Y lo trajimos”, comentó el técnico de Liverpool, Julio César Antúnez.

Y Castillo no tardó en transformarse en la figura del elenco de Belvedere en el campeonato.

“Los equipos se empiezan a armar desde el arco y nosotros tenemos al mejor”, dijo su entrenador que agregó más: “Castillo está peleando por tener un lugar en los Juegos Olímpicos. ¿Y por qué no puede ir? Si los clubes europeos no tienen obligación de ceder a sus jugadores de pronto no va Muslera. Yo siempre lo dije, para mí los tres mayores deben ser Luis Suárez, Cavani y Castillo”.

El domingo contra Peñarol la figura del uno de Belvedere fue sencillamente monumental.

Fue como si Liverpool hubiese construido un muro delante de su arco para impedir que los aurinegros llegaran al gol. “Después del partido lo felicité y le dije que no había dejado pasar ninguna. Juan es un gran golero y lo volvió a demostrar. En el primer tiempo me sacó una pelota increíble”, reveló el Lolo Estoyanoff.

“Por suerte tenemos a Juan con nosotros. Hizo un partido espectacular y eso genera confianza en todo el equipo. Vos mirás para atrás y sabés que lo tenés en el arco”, contó su compañero Hernán Figueredo.

¿Y qué dijo Castillo? “Liverpool fue el club que me brindó esta oportunidad de poder defender ese tesoro que tengo en la selección entonces intento hacer lo mejor todos los fines de semana. Más allá de que Peñarol generó sus opciones de gol, las pudimos resolver bien. La primera contra Zalayeta fue dura porque pensé que me lastimaba cuando me pisó todo el brazo”.

Castillo concluyó: “La ilusión la tenemos, pero Defensor está con todo el material armado. Está sólido”.