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Dar vida a objetos inanimados como Pinocho, habitar mundos de fantasía como Cenicienta, ser eternamente jóvenes como Peter Pan. Con ejemplos tomados de los cuentos de hadas, así como también de la cultura pop, por ejemplo, de Star Wars y Terminator, Michio Kaku predice los avances científicos de este siglo y muestra por qué es el divulgador más popular del momento.

La física del futuro: Cómo la ciencia determinará el destino de la humanidad y nuestra vida cotidiana en el siglo XXII, es didáctico aunque abrumador. En sus 500 páginas, este físico teórico estadounidense de padres japoneses aborda temas que van desde la informática y la medicina, hasta la inteligencia artificial y los viajes espaciales.

Así, es posible conocer acerca de lentes de contacto que se conectan a internet con solo parpadear, waters que evalúan las materias fecales en busca de enfermedades de forma automática, bases espaciales en la Luna y la resurrección del neandertal. Parece ciencia ficción, pero, de hecho, cada una de estas predicciones está basada en un prototipo que ya existe en algún laboratorio del mundo y es coherente con las leyes de la física conocidas hasta ahora.

Además, el libro lanzado este mes en Uruguay por Random House Mondadori tiene el sustento de más de 300 entrevistas con científicos que están en la vanguardia de los descubrimientos y su autor es parte de ese selecto grupo.

Dioses humanos
En La física del futuro, los avances científicos explicados en cada capítulo están divididos en tres períodos: futuro cercano (del presente a 2030), mediados de siglo (de 2030 a 2070) y futuro lejano (de 2070 a 2100).

“Nuestro destino para 2100 es igualarnos a los dioses que en otro tiempo adorábamos y temíamos. Pero no nos valdremos de pociones y varitas mágicas, sino de la informática, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la biotecnología y, sobre todo, la teoría cuántica, que es el fundamento de todas las tecnologías anteriores”, escribe quien también condujo programas para BBC, Discovery y Science Channel.

Como digno heredero del famoso divulgador científico Carl Sagan, Kaku combina las explicaciones simples con frases rimbombantes y paralelismos fáciles de reconocer.

Por ejemplo, explica: “En El imperio contraataca, a Luke Skywalker le corta la mano el sable de luz blandido por el malvado Darth Vader, su padre. Ningún problema. Los científicos de esta lejana galaxia crean rápidamente una mano mecánica nueva, provista de unos dedos que pueden tocar y sentir”.

Tras este ejemplo nerd, el físico cuenta que esta tecnología ya no es privativa de George Lucas: “Científicos de Italia y Suecia protagonizaron un avance importante, consistente en fabricar una mano robótica que puede ‘sentir’”.

Entre testimonios de los investigadores y del joven de 22 años que había sufrido una amputación en su mano derecha para extirparle un tumor canceroso, Kaku explica esta tecnología actual y se va al futuro lejano, donde todos los humanos tendrán prótesis robóticas o sustitutos como en Avatar, de James Cameron.

Solo pensar en la reacción que podría provocar no ya en un humano de hace 100 mil, 1.000 o 100 años, sino en una persona actual ver a un Robocop real es suficiente para entender por qué Kaku compara a este ser futuro con los dioses.

Apocalípticos e integrados
“Ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad, advierte un dicho. En incontables oportunidades, Kaku se ve forzado a aclarar que ante la llegada de determinadas tecnologías, la ética deberá primar.

En este sentido, La física del futuro muchas veces incomoda ante la mención de guerras bacteriológicas, sociedades hipervigiladas o la integración de la realidad virtual y aumentada al punto de vivir en la Matrix.

De todos modos, cuando uno da vuelta la página y se encuentra con la telequinesis o la primera misión tripulada a Marte, dan ganas de fusionarse con una máquina para llegar a vivir lo suficiente como para verlo.