El hogar marino de Cousteau a la venta
El mítico barco Calypso del capitán y biólogo francés se encuentra en medio de aguas complejas: un litigio entre los herederos y el astillero que lo reconstruía puede dejarlo a la deriva y en subasta
Los barcos, como las personas, poseen vidas, caminos y destinos que se pueden reconstruir.
En el caso del Calypso, el barco emblema del capitán Jacques Cousteau, ya solo su nombre genera la nostalgia del que alguna vez vio el programa de televisión en el que el biólogo francés surcaba algún mar del globo en su estudio de la naturaleza.
Y siempre el Calypso era su refugio, su hogar compartido con su esposa y sus hijos, su pequeña cáscara de nuez en medio de la inmensidad de los océanos en donde el hombre tenía su apoyo y su descanso.
A casi veinte años de la muerte de su dueño más famoso, el barco hoy se encuentra en las aguas turbulentas y metafóricas de un litigio entre los herederos de Cousteau y un astillero bretón donde se encuentra en reformas desde aproximadamente 2007.
El que luego será el Calypso nació a la vida marinera en 1942 de un astillero de Seattle, y diseñado originalmente como un barreminas. Su estructura interna estaba hecha con pino de Oregón. A pesar de este origen estadounidense, fue vendido a la marina inglesa, que lo utilizó durante la segunda guerra mundial en wel patrullaje del mediterráneo archipiélago de Malta.
Allí estuvo hasta que culminó la confrontación, y entonces, como los soldados, debió adaptar sus servicios para la paz. Se transformó en un barco que realizaba servicios de ferry entre las isla de Malta. Allí es donde recibe el nombre de Calypso, en honor a la bella ninfa que detuvo a Ulises varios años en una isla en La Odisea homérica.
En 1950, adquirió el barco un lord inglés, Thomas Guinness, quien se decidió prestárselo a un científico amigo de él de la Compañía Oceanográfica Frnacesa, llamado Jacques Cousteau.
El resto de la historia es más conocido. Sobre el Calypso Cousteau ganó la fama mundial de la que todavía hoy goza. Readaptó el barco, le construyó un helipuerto, le agregó turbinas submarinas de buceo y cabinas para adosar cámaras poder filmar mejor sus documentales.
Entre otros hitos, en el Calypso se filmó en 1956 la película El mundo silencioso, junto al gran Louis Malle, con la que se alzaron la Palma de Oro en Cannes.
Luego de recorrer todos los mares del mundo, en 1996 un barco carguero golpeó sin querer al Calypso en Singapur y lo hundió. A los pocos días, el barco fue reflotado y secado.
Pero al año siguiente Cousteau murió y el barco quedó varado en Marsella y la familia del científico no supo bien qué hacer con la embarcación.
Pasó por varios puertos francewses hasta que recaló en Concarneau, en Bretaña, más específicamente en los astilleros Piriou. Eso lo decidió la última esposa del marino, Francine Cousteau, quien creó una fundación y pretendía restaurarlo para la exhibición y la navegación.
Para eso en 2008 la Volvo sueca diseñó unos motores especiales para sustituir a los viejos, pero por falta de recursos la fundación Cousteau nunca pagó por esas máquinas.
Dede entonces, el astillero litiga contra la fundación, quien ahora acusa a Piriou de haber efectuado una reforma errónea en la estructura del barco.
El astillero ya le ganó una demanda por 273.000 euros a la familia Cousteau e intimó a que de no retirar el barco, expondrá a la fundación a vender la célebre embarcación al mejor postor.