A mediados de 2010, un amigo le envió a Gustavo Entrala por correo electrónico una carta escrita por el Papa. El texto tenía subrayada una parte donde el Pontífice decía que la Iglesia podía evitarse algunas crisis de comunicación institucional si manejara mejor internet. Como director de una agencia de publicidad española que se dedica a la digitalización de instituciones, Entrala se sintió interpelado e hizo lo mismo que con otras marcas: pensar cómo ayudar a esa institución a entrar en el mundo online.
El hombre que le enseñó a tuitear al Papa habló con El Observador
El español que inició al Pontífice en la red social destacó su agilidad con la tecnología