Una explosión acaba de hacer volar en pedazos al narrador que, mientras muere, va anotando con angustiada precisión todos los detalles de la brutal escena. El silencio espeso y absoluto, resultado del impacto de la onda expansiva en los tímpanos, un hombre que se arrastra con la espalda humeante hasta caer muerto, los gritos de quienes se queman vivos en el interior de un coche y la pierna del narrador que, apenas unida a su cuerpo, es la señal inequívoca de su muerte inminente.
El incandescente desencanto del militar escritor
Los libros del argelino Yasmina Khadra muestran la violencia en los países árabes sin renunciar a la belleza poética