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Keylor Navas es gran parte de la explicación del éxito de Costa Rica. Tim Howard alcanzó un récord impresionante. A Claudio Bravo lo compró Barcelona. David Ospina trituró la ilusión uruguaya. Julio César volvió a ser emperador del arco brasileño. Sí. Brasil 2014 es el Mundial de los goleros.

Hacía años que en una misma edición no se veía un nivel tan espectacular en el arco. Hay que remontarse hasta Italia 1990 para recordar la presencia de tantos arqueros atajando a gran nivel.

En aquel torneo, donde la especulación defensiva se hizo dogma, el italiano Walter Zenga batió el récord de imbatibilidad en mundiales al permanecer 517 minutos sin recibir goles.

Michel Preud’Homme fue un digno sucesor de Jean-Marie Pfaff en el arco belga. El portento físico del camerunés Thomas N’Kono, el atajador de penales argentino Sergio Goycoechea, la sobriedad del alemán Bodo Illgner, el aplomo de los 40 años de Peter Shilton –está bien, las piernas no le dieron para evitar en semis el gol de Andreas Brehme de tiro libre– y una revelación llamada Luis Gabelo Conejo, de Costa Rica, fueron de lo más destacado de un mundial donde las formas defensivas marcaron el norte del fútbol por años.

Pero en 2014, el nivel de arqueros se expandió.¿Hubo bloopers? Uno solo. El del ruso Igor Akinfeev contra Corea.

El resto se lució. Navas, que había tenido una gran temporada en Levante de España, pasó a ser el heredero de las atajadas que Conejo hizo en 1990.

Howard, que entre 2004 y 2006 atajó en Manchester United en forma por demás irregular, impactó al mundo el martes realizando 16 atajadas en el partido ante Bélgica: un récord en la historia de los mundiales.

Julio César fue poco menos que crucificado por el error que cometió ante Holanda en cuartos de final de 2010: cuando su equipo ganaba 1-0 salió a cortar un centro de Wesley Sneijder, se chocó con Felipe Melo y la pelota se metió en el arco. Eso le hizo hasta perder su lugar en Inter de Milán y actualmente se encuentra atajando en la Major League Soccer, en Toronto FC. Por eso se le caían las lágrimas tras la definición por penales ante Chile cuando se los atajó a Mauricio Pinilla y Alexis Sánchez.

Pero según uno de los patrocinadores oficiales de la FIFA –que hacen un pormenorizado análisis estadístico de cada partido– el mejor arquero del torneo es el chileno Claudio Bravo por quien Barcelona desembolsó € 12 millones para comprárselo a Real Sociedad. Y eso que tiene 31 años.

El top 3 lo completan Thibaut Courtois (Bélgica) y Navas. Fernando Muslera está 15º.

Otro dato que reafirma el protagonismo de los goleros es que en 10 oportunidades fueron elegidos como el jugador del partido según el voto del portal de la FIFA, lo que equivale al 17,8% de los partidos. Son números que vuelan de palo a palo.

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