En los últimos tiempos la náutica uruguaya ganó en prestigio con la aparición de un barco propiedad de un argentino, Juan Ball, pero con tripulación casi toda uruguaya: el Negra, que compite en la clase Soto 40.

El año pasado ganaron la Copa Rolex en Punta del Este, la Mitsubishi Sailing Cup, un torneo de cuatro etapas disputadas en Brasil, y el Nacional argentino.

Este año compitieron en junio en la Audi MedCup, en la etapa de Marsella. “Salimos segundos con un barco prestado”, dijo a El Observador el skipper Nicolás González.

El pasado fin de semana ganaron en Buzios la segunda etapa de la Mitsubishi Cup 2011. Ya habían obtenido el triunfo en la primera. El torneo se decide entre el 1º y 4 de setiembre en Río de Janeiro.

El gran potencial del equipo y la proximidad del Mundial de J24 animó a González a comprar un barco para ir al Mundial de Buenos Aires.

“El proyecto lo financia el equipo del Negra aunque el barco lo compré yo”, explicó.

“Me motivó volver a correr en el país, algo que no hacía hace mucho tiempo. Además, correr un Mundial es una oportunidad única”, dijo el timonel de 35 años.

El S40 es un barco de mayor tamaño de cubierta (40 pies contra 24), de más superficie vélica y de mayor adrenalina a la hora de correr, ya que se alcanzan altas velocidades.

“El S40 es otra adrenalina pero el J también está bueno, así que va a ser muy divertido”, contó.

El objetivo del Negra J es muy claro: “Queremos ganar el Uruguayo porque si no nos metemos entre los dos primeros puestos no vale la pena ir al Mundial”, adelantó.

La tripulación profesional, las regatas de enorme nivel disputadas –y ganadas– justifican ese factor de presión agregado. Un lujo que se dará entonces la clase.