Después de la eliminación del equipo de Sergio Batista, me propuse no mirar los programas deportivos de televisión argentinos, porque imaginé que iban a realizar un escarnio público a jugadores y técnico. Me contaron que muchos colegas recorrieron ese camino. Este lunes, después de dos días, creí que podía haber bajado la intensidad de la crítica, por eso me planté otra vez frente a la TV y se desdibujó mi rostro cuando observé en ESPN a un periodista que se ofrecía para dirigir a la selección, y a otro que le reclamaba la lista de jugadores que llevaría y cuál sería su estilo de juego, mientras el candidato no tenía respuestas para esos interrogantes.
El ombligo del mundo
Al analizar su eliminación de la Copa América, los periodistas argentinos se olvidan que quedaron afuera porque enfrente estuvo Uruguay