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La última renuncia voluntaria de un Papa fue en el año 1294: Celestino V tomó esa decisión tras solamente cinco meses como Sumo Pontífice. . Al renunciar, Benedicto XVI usó la expresión latina "plena libertas" (literalmente, "completa libertad"), algo similar a lo que ocurrió con Celestino V.

Esta situación le provocó un enojo tal a Dante Alighieri como para colocarlo en la antecámara de su Infierno. El poeta escribió en La Divina Comedia, en el Canto III de El Infierno, sobre el "miserable" que "hizo la gran renuncia".

Aunque los versos puedan referirse a Poncio Pilatos, buena parte de los estudiosos creen que se refiere a Celestino V, cuya renuncia le allanó el camino para ser Papa a Bonifacio VIII, a quien Alighieri detestaba.

Ningún Papa, en siete siglos, volvió a tomar el nombre "Celestino". Posteriormente fue canonizado; su fiesta se celebra el 19 de mayo.

Kenneth Pennington, un profesor de historia legal y eclesiástica en la Catholic University of America de Washington, dijo a Bloomberg que la decisión sienta un precedente importante.

"Futuros papas que ya no se encuentren en condiciones de ejercer su oficio en su máxima capacidad van a mirar a esta renuncia de manera muy cuidadosa", expresó.
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