"Somos La Banda del Parque, todos unidos venceremos y por el Parque daremos, un grito de corazón: ¡Bolso campeón! ¡Bolso campeón! No me importa lo que digan, lo que digan los demás, que en el fútbol uruguayo lo más grande es Nacional. Dale campeón, dale campeón, dale campeón, dale campeón, dale campeón, dale campeón, sos el papá de Peñarol”. Pasan los torneos y hay una canción que se repite. Porque una misma camiseta acapara las vueltas olímpicas. La de Nacional.

En el año calendario que terminó el domingo en el fútbol uruguayo se repartieron tres copas: Clausura, Uruguayo y Apertura. Las tres fueron para la sede de 8 de octubre.

Desde el comienzo del nuevo siglo, los albos alcanzaron con el Clausura de ayer el 16º título. De esos 16, seis fueron Uruguayos, los verdaderamente importantes. Los que vienen más cerca son Danubio y Peñarol con dos cada uno. Lejos. Muy lejos.

Esta sucesión de copas comenzó en el Clausura 2001 cuando al equipo lo dirigía Hugo De León, quien posteriormente se consagró campeón uruguayo, en finales ante Danubio, reeditando el éxito de 2000.

También desde entonces, la cantera tricolor comenzó a fabricar talentos en masa proyectándolos al primer equipo y a las selecciones uruguayas.

Ante Liverpool, jugaron seis futbolistas moldeados en las inferiores del club: Alexis Rolín, Darwin Torres, Facundo Píriz, Maximiliano Calzada, Renato César y Gonzalo Bueno.

Se sumaron para dar la vuelta Leonardo Burián, Mathías Abero y Santiago Romero. También fueron campeones otros que ya no están: Sebastián Coates y Nicolás López.

Por eso el sabor de cada triunfo tricolor es tan especial. Porque los botijas que besan el escudo sienten la camiseta. Porque cada una de esas demostraciones son creíbles y sinceras.

Y lo que se proyecta a la cancha llega a la tribuna. El domingo, a pesar de los elevados precios de las entradas, alrededor de 35 mil personas apoyaron al equipo.

Los goles de Danubio y lo poco que mostró el bolso en el primer tiempo contuvieron el aliento. Pero con el ingreso de Recoba todo cambió. Una vez más. Como en el clásico, cuando el Chino recuperó la matrícula de ídolo que se había roto.

Ahí empezó a empujar la Colombes que lució dos banderas que arrancaron muchas sonrisas. Una decía “A lo Peñarol? Remontadas Nacional 28, ellos 21. Basta de mentiras!!”. La otra era mejor: “Dios le da pan al que no tiene dientes y 2x1 al que no tiene hinchas”.

El golazo de Recoba desató la fiesta.La canción de siempre. El dale campeón que habita en las gargantas tricolores desde hace años. Una montaña de abrazos y un festejo corto sin vuelta olímpica.

Sin atención a la prensa, los jugadores partieron a Los Céspedes.

Después, Matías Cabrera escribió en su cuenta de Twitter: “Se logró la primera parte, feliz por el campeonato. 22 de 24 puntos!! Remontada y pico, mucho trabajo, mucho grupo, apoyo incondicional y mucho huevooo, Nacional no má!!”.

Por la misma vía, Sebastián Coates festejó desde Liverpool: “NACIONAL CAMPEÓN!!! Felicitaciones a mis ex compañeros”.

Otro saludo internacional llegó desde Brasil, de parte del Loco Abreu: “Felicitaciones a los jugadores, cuerpo técnico y a la hinchada por este gran campeonato conseguido. Después de la derrota contra Bella Vista, el equipo demostró lo que es Nacional, eso me causa mucha alegría y una satisfacción inmensa”.