El que no corre vuela
El caso Pluna sigue confirmando que la joda no era patrimonio de blancos y colorados
“Esto confirma que el Frente no estaba vacunado contra la joda y que son todos iguales”, qué barbaridad! me comentó enojado el jueves por la mañana el chofer del coche de alquiler que me trajo al diario. El hombre había entrado en ira tras ver la foto de portada de El Observador de ese día en la que aparecen en un coqueto restaurante de Ciudad vieja el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, con el dueño de BQB, Juan Carlos López Mena, y el representante de la empresa española Cosmo, Antonio Sanchez, quien el lunes había comprado en un remate por U$$ 137 millones los siete aviones de la ex Pluna, para lo cual, denunció El Espectador, utilizó su segundo nombre y apellido para esconder el de Hernán Calvo debido a que tiempo atrás trabajó para Buquebus en España
El presidente José Mujica presagió el día del remate que la subasta duraría 5 minutos, según publicó Búsqueda, lo que parece demostrar que estaba al tanto del embrollo para el que fue necesario un millonario aval del Banco República. Con el escándalo al desnudo el mandatario la sacó al outball y declaró sobre Sánchez, el presunto testaferro de López Mena: “No tengo idea quien este señor. Eso fue a la tarde. A la noche recibió en su despacho de la Torre Ejecutiva a López Mena que le llevó su plan de negocios que consiste en explotar las rutas en reserva por parte del Poder Ejecutivo”.
Desde que la izquierda llegó al poder Buquebus comenzó a operar dos terminales fluviales, Montevideo y Colonia, en las que realizó fuertes inversiones, y comenzó a operar una aerolínea, además de tener un megaproyecto portuario y hotelereo en la zona de Capurro
La primera pregunta que salta a la vista es, ¿la deuda por el voto Buquebus de 2005 ya está saldada o aún quedan cuotas por amortizar?
Otra pregunta: ¿lo de Pluna es menos inmoral que las jodas de Greno, Cambón y Braga , la venta del Pan de Azúcar a Benhamou, el caso cangrejo rojo o las operaciones de próstata en Estados Unidos por parte de un jerarca del BHU con dinero público? ¿Por qué? ¿Favorecer a un empresario “progresista” si está permitido al amparo de la nueva ética frentamplista?
Con el caso Pluna el gobierno de Mujica se metió en camisa de once varas . Justo esa era la prenda que fabricaba López Mena antes de iniciarse en el negocio del transporte fluvial a inicio de los años 70. Sin querer, “el caballero de la derecha”, como le llamó el rematador al ganador de la subasta, capaz que termina ayudando un poco a la oposición, que anunció que investigará el caso en el Parlamento