Durante mucho tiempo acá se padeció la política del repatriado. Eran tiempos donde de cada pueblo llegaba un paisano para insertarse en la selección uruguaya. Se convivía como se podía. Vanidades, celos, internas, las charlas por lo bajo, esas que apuntan a “no me pone” o “me hace entrar cuando faltan tres minutos”. No es fácil. Y la palabra repatriado siempre por delante como estableciendo una distancia.
El recambio celeste, ¿mito o realidad?
En momentos en que el recambio de jugadores para la selección está en el ojo de la tormenta, un informe revela que Uruguay transita por el mismo camino de todos; está segundo en ascender jugadores de las juveniles y es el plantel más corto