Forlán no llora. Por eso podrá ser un crac, pero nunca un ídolo. Todas las biblias y Caperucita Roja cuentan que el héroe tiene que sufrir para merecer amor, tiene que caer para elevarse hasta el cielo. Para que aparezca un salvador se necesita un lobo con piel de cordero que secuestre la esperanza. Y cuanto más estrepitosa la caída, mayor piedad cosechará.
El redentor
Suárez cae sistemáticamente y sistemáticamente se levanta. Suárez ataja, cae, zafa, resucita. Muerde, lo echan, vuelve más fuerte. Putea, lo suspenden, lo pisotean, se levanta y los acribilla a goles