Leo Ramos corre con los brazos extendidos y la boca cargada de gol. Se pierde en la escena. Marcelo Tabárez se saca la camiseta y queda de cara a una tribuna que explota. El blanco y negro gana el protagonismo en el Roberto. En ese instante sublime corre por el alma de Danubio el dulce sabor de la venganza.
El sabor de la venganza
Racing, que venía acostumbrado a ganar en los descuentos y que venció a Danubio de esa forma en jardines, terminó tomando de su propia medicina