Por Nelson Sica Dell'Isola
Por Nelson Sica Dell'Isola
Como integrante de la Comisión Pro Solar de Artigas fundada el 15 de marzo de 2013 sigo preocupado. La expropiación del lugar donde nació y vivió durante unos cuantos años el jefe de los Orientales, que se educó muy cerca de allí en el Convento de San Bernardino de los Padres Franciscanos, fue dispuesta por ley 13.260 del 15 de mayo de 1964, o sea hace 56 años. Reiterando otras dos leyes, de 1960 y de 1961, que no pudieron cumplirse por defectos de redacción.
Recién en julio de este año, después de dos anuncios anteriores que resultaron equivocados, pudo informarse a los medios de comunicación que se había cumplido el mandato legislativo de la expropiación. Y comprobarlo mostrando el inmueble en su interior: una verdadera tapera.
Podríamos decir sí, que “más vale tarde que nunca”, pero como el inmueble se encuentra en estado total de suciedad, deplorante y vergonzoso abandono, impropio de lo que es patrimonio cultural. Corresponde, por lo menos, en forma urgente, higienizarlo y lustrar las dos placas colocadas por la intendencia, a iniciativas del entonces edil Dari Mendiondo: una en la pared colocada el junio de 2008 y la segunda en junio de 2014, levantarla del piso de la vereda donde tuvo que ponerse por no existir conformidad de los propietarios para colocarla en la pared, como sucedió con la primera.
Para que puedan leerse y en esta forma rendiríamos homenaje al extinto que se fue de este mundo el pasado martes 7 de abril, sin poder ver concretado el pedido, reiteradamente formulado. Pues es intolerable que esas dos placas sigan en una tapera sucia y maloliente. Una afrenta a la Junta Departamental y para los vecinos y el público una vergüenza.
Y también ahora derrumbar la edificación, que nada tiene que ver con Artigas, excavar el piso del lugar pues posiblemente existan allí los cimientos de la casa natal; y hacer un llamado público de proyectos. Para lo que no es necesario un gasto especial, y para que las nuevas autoridades que serán elegidas puedan elegir el destino y concretarlo.
Para que no suceda lo que ha ocurrido en otros casos. Por ejemplo, con la expropiación del inmueble en Rambla y calle Rimac, o sea “Villa Yeruá”, que fue expropiado en 1958, cuando era presidente del colegiado municipal, Daniel Fernández Crespo, y nunca se tomó posesión del bien; y recién el año pasado se hizo algo muy hermoso sí ¡pero debió esperar 62 años!