El triunfo fortalece las bases del futuro
Pensando en las bajas de julio, el clásico dejó bien encaminado el trabajo de Carrasco y su hijo en el club
El triunfo del domingo frente a Peñarol dejó a Nacional con el título del Campeonato Uruguayo más cerca que nunca, además de fortalecer las bases del futuro. Si gana los tres partidos que le quedan (Danubio, Defensor y Rampla Juniors) obtendrá la Tabla Anual y a lo sumo jugará una final con Peñarol por el Clausura antes de definir la temporada con amplias ventajas sobre Defensor Sporting, campeón del Apertura.
Pero más allá de eso y de la importancia que tiene ganar un clásico, la victoria tiene otras connotaciones. Por ejemplo, el fortalecimiento del presidente Ricardo Alarcón frente a los dirigentes que estuvieron en contra de la contratación de Carrasco. También se afirma el entrenador en el cargo, tan cuestionado durante su gestión.
El domingo se notó claramente el romance entre cierta parte de la tribuna y JR al cabo del clásico. Un hecho que no es menor porque se sabe la presión que pueden ejercer los hinchas si no les cae bien un técnico.
Se sabe que los resultados son el pan de cada día en el fútbol. El título de la temporada serviría además a Nacional para fortalecer el proyecto que lleva adelante Carrasco con su hijo Juan Carlos, entrenador de Tercera división. El trabajo en conjunto ya llevó a dos juveniles a debutar con éxito en Primera división: el delantero Nicolás López y el zaguero Alexis Rolín.
Teniendo en cuenta que a mitad de año se irá la mayoría de los actuales integrantes del plantel principal, es fundamental la base que se vaya formando.
Santiago García, Sebastián Coates, Mauricio Pereyra, tal vez Facundo Píriz, son jugadores que no seguirán en la institución después de julio. Además, Lembo, Viera, Viudez, Porta, Gallardo, también terminarían su vinculación. Entonces, además de los refuerzos que lleguen de afuera, son claves los que están adentro.