Un centro de alto rendimiento con un área edificada de unos 10 mil metros cuadrados proyectado por el Ministerio de Turismo y Deporte en el predio del parque Roosevelt. Un estadio multidisciplinario de la Federación Uruguaya de Básquetbol (Tatú celeste), un complejo de la Asociación Uruguaya de Tenis y el estadio de Peñarol para 40 mil personas, todos proyectados en el mismo parque. Un nuevo estadio de Fénix para 15 mil personas. La remodelación y ampliación –hasta 15 mil espectadores– de Belvedere, el escenario de Liverpool. Los proyectos que ya se concretaron y transformaron en la última década: Parque Central, Biguá, Malvín, Urunday Universitario y Carrasco Lawn Tennis. A impulsos de la bonanza que vive el país, del interés de los uruguayos por practicar deporte y el entusiasmo que promueve la ilusión de organizar el Mundial de fútbol de 2030, la infraestructura deportiva está cambiando en el país y aquellos viejos edificios van dejando paso a modernas instalaciones y a proyectos que proponen poner a Montevideo y Canelones en una órbita diferente a partir de 2015 en materia deportiva.
El Uruguay que quiere cambiar
El Ministerio de Deportes, federaciones y clubes proyectan obras de infraestructura para los próximos años que permitirán a Uruguay salir del pasado y proyectarse al futuro