Todos sabían que no podía volar. Pero lo dejaron. Y el aterrizaje forzoso es duro y costoso.
Alas Uruguay nació mal. Y en su corta y frustrada vida, debió afrontar algo que pocas empresas sufren: la especulación pública permanente sobre cuándo iba a quebrar.
En "Sucupira", todos sabían que no iba a levantar vuelo
El fracaso de Alas Uruguay cuesta mucho dinero al pueblo uruguayo
