ver más

Es difícil imaginar que la alimentación por sonda nasogástrica –un tubo que se introduce por la nariz hasta el estómago– se utilice voluntariamente, teniendo la posibilidad de comer con normalidad. Sin embargo, en países como Italia y Estados Unidos, el proceso que se suele usar para pacientes que no pueden alimentarse por sí mismos por problemas físicos o psíquicos, es elegido por algunas personas para adelgazar rápido. Sin importar las consecuencias.

Obras como las de Renoir y Blanes atestiguan que el ideal de una mujer regordeta con la piel blanca y tersa como la porcelana ha quedado en el pasado. Que en la actualidad la búsqueda de la perfección estética va por otro lado, no es noticia en una sociedad en la que la flacura y el bronceado son buscados por hombres y mujeres de todas las edades. Y hay momentos en los que estar radiante se impone: el casamiento es el ejemplo por antonomasia.

En Estados Unidos, como publicó The New York Times, las dietas rápidas para bajar de peso previo a la boda adquieren formatos insólitos. El artículo del diario estadounidense cita un estudio de la Universidad de Cornell de 2007 a cargo de Lori Neighbors y Jeffery Sobal que reveló que el 70% de un total de 272 mujeres comprometidas querían adelgazar unos 10 kilos.

La alimentación por tubos nasales para bajar de peso, que en Estados Unidos se llama K-E Diet, resulta un recurso para llegar a la meta con celeridad y que, a la vez, puede tener consecuencias graves como la desnutrición y la pérdida de masa muscular.

Pero, ¿qué tan frecuentes y extremas son las dietas a las que las novias se someten en Uruguay para prepararse para “el” evento?

Profesionales de la nutrición y de la estética hablaron con El Observador al respecto, analizaron el fenómeno local y recomendaron las mejores opciones para llegar al gran día en forma y sin dañar la salud.

Muy bajas calorías

Los nervios que suponen dar el sí, los preparativos y estar expuesta ante los invitados constituyen factores que pueden hacer adelgazar a una novia, incluso sin darse cuenta. Sin embargo, hay quienes deciden empezar la dieta justo antes de la boda. Una carrera que puede ser peligrosa.

“Las dietas extremas existen en todas partes del mundo como el ayuno total, una dieta en la que le daban solo líquidos al paciente, pero ya no la hace nadie porque tenía resultados catastróficos”, explica el doctor Pedro Kaufmann, quien trabaja en su consultorio de nutrición y digestivo.

“En el Uruguay el tubo nasogástrico no se utiliza para adelgazar”, aclara el ex profesor agregado de la cátedra de Gastroenterología de la Facultad de Medicina, al reconocer que “en otros países existe pero es anecdótico”. El experto destaca que aquí no se usa ni se debe usar para adelgazar.

Lo que nota que tiene bastante adherencia son las dietas de muy bajas calorías, que son “excelentes en el resultado de adelgazamiento, como las que recomiendan algunos colegas, de 650 o 700 calorías”.
Pero reducir tanto la ingesta de alimentos supone un problema: “no hay dieta en el mundo que tenga más rebote que esta”.

Ganar y perder

El profesor grado 5 de ndocrinología y Metabolismo, Raúl Pisabarro, ha asistido a pacientes que han realizado este tipo de dietas: “Todos pagan ese desacierto con cambios muchas veces irreductibles en su metabolismo y composición corporal muy difíciles de recuperar”. Esto los condenan a un control permanente de su peso.

El inicio de la enfermedad está signado, en numerosas ocasiones, “por una dieta extrema que cambió su gasto metabólico y lo convirtió en un obeso que no puede dejar de ganar kilos”.

Recurrir a estas dietas, hacer ejercicio extremo y usar psicofármacos “potencialmente peligrosos” responde a que “desgraciadamente se siguen biotipos importados de mujeres muy delgadas que casi nunca coinciden con la constitución saludable propia de la novia”.

Tal como lo explica el profesor, en biología todo lo extremo, lo violento, conlleva la mayoría de las veces una contra-respuesta importante, hasta que pasado el tiempo se tiende al equilibrio; muchas veces, a un nuevo equilibrio.

Hace tiempo “se ha demostrado que las dietas extremas en un ambiente de oferta normal de alimentos llevan al sobreconsumo”, y suelen ser el inicio de una escalera de ganancia grasa hacia la obesidad, dice.

Prever con tiempo

Hacer una dieta no extrema es fundamental. Lo primero que hay que tener en cuenta es que, salvo excepciones, el casamiento no surge de golpe. Entonces, lo ideal es comenzar a cuidarse con anticipación.
El tiempo dependerá del peso que se tenga que bajar: “Si son los clásicos tres, cuatro o cinco kilos, empezar dos meses antes está bien”, explica Kaufmann.

Como la curva de adelgazamiento es exponencial, cuando el punto de partida sea más alto, más rápido se adelgazará. Por eso, “una chica que se va a casar y tiene 10 kilos de más, va a bajar entre cuatro y seis en un mes”, un límite que no debería exceder para mantenerse saludable.

Por su parte, Pisabarro indica que el peso que puede bajar una persona depende de su constitución, edad, peso inicial, pero por regla general no se recomienda bajar más de dos o tres kilos en el primer mes de tratamiento. Y sugiere empezar con un mínimo de seis meses de antelación para que el proceso sea gradual y no genere daño metabólico.

Lo normal es que las chicas se vayan preparando con meses de anticipación haciendo dieta y ejercicio, nota el modisto Oscar Álvarez quien cuenta que en general no ocurre que la novia quiera bajar de peso rápidamente antes del casamiento.

Por eso, cuando llegan al atelier –a veces un año antes del casamiento– “tienen tiempo para estilizar su figura, si lo deben hacer”.

Álvarez observa que hoy las novias son más delgadas que antes, entonces en un período corto logran llegar al día como lo desean. “No sé si van a médicos, muchas hacen deporte o suprimen harinas y dulces”.
Pero también hay otras que adelgazan mucho rápidamente: “A veces debemos volver a tomar medidas porque bajaron demasiado de peso o vienen y dicen voy a bajar 5 o 10 kilos, entonces no tomamos las medidas hasta que logren su cometido”, cuenta.

Con paciencia y trabajo

Saltearse comidas como la cena, son estrategias que se adoptan para adelgazar. Pero “las jóvenes no tendrían que hacer nada que no pudieran mantener después” ni que provoque un desvanecimiento el día de la boda, advierte Kaufmann.

“A veces no se desmayan por nervios sino porque quieren entrar en el vestido”. Él recomienda las dietas hiperproteicas que incluyen carne, pollo y pescado y una gran cantidad de verduras eliminando las harinas lo que permite adelgazar. Además, “mantenerla en la luna de miel es fácil, accesible y lógico”, agrega.
Hacer dieta genera ansiedad por eso, Alice Dardanelli, asesora estética de Beauty Planet Spa, destaca que “aunque la persona no se esté por casar quiere adelgazar rápido”.

Dardanelli, quien elabora programas para novias que combinan ejercicios, tratamientos estéticos y planes nutricionales (hechos por una nutricionista), nota que muchas veces, las que se están por casar, más que bajar, tienen que modelar su figura.

El lapso para llegar a la meta dependerá de la motivación, además de la edad y el peso de la persona. Pero Dardanelli advierte que en poco tiempo hay objetivos que no se pueden lograr y que ella tampoco puede garantizar, aunque utilice buenas técnicas.

Para mejorar la figura “los milagros no existen” por eso los resultados llegarán “con paciencia y trabajo”, sostiene.

La actividad física –también recomendada por Kaufmann– suele tener un efecto beneficioso porque disminuye la ansiedad y hasta el apetito. Si bien hacer varias horas de deporte fuerte puede generar hambre, una hora diaria de actividad física aeróbica (como caminar rápido) disminuye el apetito y desarrolla un poco la masa muscular, lo que aumenta el metabolismo facilitando adelgazar y mantenerse.

Es común ver a la novia en su mejor estado el día de su casamiento, lo que muchas veces implica que esté más estilizada que de costumbre. Si para lograrlo se sometieron a una dieta extrema es muy fácil que recuperen rápidamente el peso, por eso para Kaufmann, es importante no considerar sus recomendaciones como una dieta sino como un estilo de vida.

“En mi experiencia, un alto porcentaje recupera el peso en la luna de miel”, apunta.