Equilibrio ente paliar el cambio climático y ayudar a los países con más deudael o
Se trata de dos temas centrales que reclamará el Sur Global durante el encuentro que arrancó hoy en Marruecos, además de la reforma de los estatutos de ambos organismos
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) deberán encontrar un delicado equilibrio entre ayudar a los países muy endeudados e implicarse más en la financiación de la transición energética, temas que estarán en debate durante las reuniones anuales coorganizadas ambos organismos multilaterales de crédito que comenzaron en Marruecos.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, en su tradicional discurso de inauguración de las reuniones, pronunciado en Abiyán, en Costa de Marfil, señaló que el mundo se aproximaba a las reuniones anuales en medio de una situación económica mucho mejor de lo que numerosos analistas habían anticipado.
“La economía mundial demostró una resiliencia notable”, dijo, y destacó una sólida demanda de servicios y un progreso tangible en la lucha contra la alta inflación. “Esto aumenta las posibilidades de que se dé un aterrizaje suave para la economía global”, añadió en referencia a la perspectiva de reducir la inflación mediante aumentos de las tasas de interés y al mismo tiempo evitar una recesión.
Sin embargo, el panorama optimista pintado por Goergieva no es compartido por los observadores independientes, que preanuncian una ofensiva desde los países del Sur Global para conseguir mayor financiamiento para acelerar la transición energética y una reducción de las tasas de interés que pagan a los organismos, además de una mayor participación en sus decisiones.
Con este telón de fondo, y consciente de la dura batalla que se avecina, Georgieva llamó a los países más desarrollados y miembros del FMI y el BM a “reforzar” los niveles de financiación mediante un aumento en las cuotas que aportan a ambos organismos, debido a las reiteradas críticas por la escasa implicación en los temas ambientales.
Otro de los temas que acaparará la atención en la ciudad marroquí de Marrakech es la gobernanza de ambas instituciones. Los primeros anuncios podrían venir del BM, cuyo presidente, Ajay Banga, defendió la idea de otorgar préstamos a tipos preferenciales para los países emergentes y un aumento de la capacidad de endeudamiento de entre US$ 100.000 y US$ 125.000 millones durante la próxima década.
“Las discusiones todavía están en curso, y no hay que esperar grandes anuncios”, afirma Danny Scull, del grupo de expertos en cambio climático E3G, con sedes en Berlín, Washington, Bruselas y Londres.
La principal novedad en ambas instituciones financieras podría ser la distribución de cuotas, modificada a favor de los países de bajos ingresos o emergentes, lo que aumentaría sus posibilidades de endeudamiento ante el BM y el FMI. Por lo pronto, ambas instituciones saben que se espera que den un paso, pero llevan un año diciendo que no pueden actuar solos.
Durante la campaña para su elección como presidente del BM, Banga bregó por involucrar al sector privado con el fin de acelerar la financiación de proyectos en los países del Sur. En tanto, el lunes pasado, en su informe anual sobre la estabilidad financiera mundial (GFSR, por sus siglas en inglés), el FMI estimó que se necesita un aumento drástico de las inversiones para alcanzar la neutralidad de carbono hacia 2050.
Aunque el cambio climático es una urgencia a nivel global, no todos están dispuestos a ubicarlo al tope de la agenda. Varios países, principalmente africanos, estiman que la erradicación de la pobreza y la ayuda a naciones inmersas en una crisis de deuda deberían prevalecer sobre la financiación de la transición climática.
Más de una veintena de países están cerca o ya sufren sobreendeudamiento en África subsahariana, según recordó el BM, panorama continental al que se debe añadir Egipto, que cuenta con un plan de ayuda del FMI, y Túnez, donde se iniciaron negociaciones.
La presidenta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan, lamentó la lentitud de las negociaciones sobre los países endeudados. “Me gustaría que en los debates se planteara la cuestión de la deuda. Es un problema importante”, insistió, en un momento en el que casi la mitad de la humanidad vive en países que gastan más en pagar su deuda que en educación o salud.
Los países africanos podrían lograr un tercer puesto en el consejo de administración del BM durante las reuniones que comenzaron en Marrakech, una oportunidad para hacerse oír con más fuerza. El FMI hará lo mismo, aseguró Georgieva, quien dijo esperar “con impaciencia que nuestros miembros validen” la creación de un tercer puesto en el consejo de administración para el continente.
“Se está debatiendo sobre cómo debería llegar a un acuerdo el continente y cómo debería darse, pero lo importante es que eso significa una voz más fuerte para África”, dijo la número uno del FMI. Sin embargo, hay voces que considerar insuficiente la iniciativa.
Según Rebecca Thissen, de Climate Action Network, lo esencial sería conseguir que fueran “más democráticos y más transparentes”, en vez de mantener un “control de los países del Norte, en particular de Estados Unidos y los europeos”, que siguen manteniendo el control del FMI y el BM pese al reequilibrio global en curso en favor de los grandes países emergentes, como India y Brasil, entre otros.
(Con información de AFP)