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Generó escepticismo en el gobierno la propuesta que entregó ayer viernes el empresario argentino Carlos Molinari para crear una aerolínea de bandera con los aviones de la flota de Pluna, sus funcionarios y las frecuencias. En el plan, según pudo saber El Observador, no se contempla la compra del boleto de reserva adquirido por la empresa de capitales españoles Cosmo en el remate del pasado lunes 1º de octubre, que ofertó US$ 137 millones por los siete Bombardier.

Molinari se entrevistó con Homero Guerrero, designado secretario de la Presidencia por el presidente José Mujica. A la salida de la reunión, Molinari dijo que propuso al gobierno la posibilidad de un lanzamiento “rápido” de una aerolínea de bandera uruguaya. El plan contempla la absorción inmediata de los trabajadores, aspecto en el que, según declaró el argentino, Guerrero hizo énfasis.

El inversor pretende adquirir la mayor cantidad de aviones posible. En un principio, intentó contactar al representante de Cosmo para comprar el derecho a ofertar los US$ 137 millones. Pero, ahora, adaptaría su plan con los otros seis aviones de la flota de Pluna, adquiridos bajo contrato de leasing (arrendamiento con derecho a compra), si es que no puede hacerse de los otros siete Bombardier de los cuales el Estado es garante de su pago ante el Scotiabank.

En algún momento Molinari dudó de su plan, viendo que el gobierno analizaba la posibilidad de impulsar una declaración de cielos abiertos, según pudo saber El Observador. Pero luego, despejada la duda de que, en realidad, se trata de una política que impulsaría el gobierno por medio de acuerdos bilaterales, siguió adelante.

El grupo que encabeza Molinari planteó también un “plan de emergencia” para tratar de asegurar la conectividad en el verano.

Su idea es comenzar con “cuatro o cinco aviones”. Dijo que “hay que hacer el mantenimiento” a algunos, pero que la idea es comenzar a volar en un plazo de “60 días”. Los destinos serían, entre otros, “Asunción, San Pablo y el puente aéreo” con Buenos Aires (Carrasco-Aeroparque), dijo la representante de la firma, Flavia Gatti. Y agregó: “Necesitamos colaboración del gobierno” y de los “trabajadores”.

Molinari considera que el gobierno debería asegurar un precio preferencial del combustible para hacer viable el negocio. Habló de niveles de precios “internacionales”. “Si usted le dice a una compañía aérea que el combustible le va a costar más que a niveles internacionales, no es sustentable”, dijo.

El gobierno ha admitido que la experiencia adquirida luego del cierre de la aerolínea el 5 de julio demuestra que, de alguna forma, el Estado debe contribuir para que exista una empresa de bandera. “Tengo la manera de pagarlos (a los aviones Bombardier). Económicamente, no le pedimos ningún esfuerzo al Estado. Financieramente, vamos a discutir ese tema”, dijo el empresario a Telebuendía de canal 4.

El próximo jueves 1º de noviembre vence el plazo para que Cosmo pague o descarte su oferta por los aviones. También para devolver los aviones del leasing, si no se resuelve utilizarlos.
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