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A los 33 años, después de descubrir el mundo NBA, conquistar España, triunfar en Turquía, llevarse los aplausos de los griegos, alcanzar el vicecampeonato de Europa con un equipo israelí, ganar dos ligas en Italia y cobrar contratos millonarios en China, impropios para un basquetbolista nacido en Uruguay, a Esteban Batista le seduce la posibilidad de volver a su país. Por aquello de que ya lleva 12 años por el mundo, lejos de los pagos, extrañando y con la necesidad de volver a casa.

En ese contexto, Nacional lo tentó hace más de un mes con su regreso. Los tricolores vuelven a la Liga Uruguaya de Básquetbol en setiembre próximo y se ilusionaron con el retorno del pívot, el mejor jugador uruguayo del siglo XXI y uno de los más destacados de Sudamérica, con sus 207 centímetros y una potencia física que le permitió triunfar en todos lados.

Batista había jugado en los tricolores, club del que es hincha en fútbol, en el Torneo Metropolitano de 2004. El jugador tenía motivos para volver, pero Nacional quedó lejos.

En medio de esas negociaciones surgió el interés de otro club uruguayo, con mayor peso emocional y mejor propuesta económica: Welcome.

Fuertes lazos, que forman parte del costado más sensible del gigante uruguayo, le permitieron al club del Parque Rodó, comenzar a tejer la posibilidad del regreso del pívot.

¿A qué se aferra Welcome para creer que Batista puede ser una de las fichas profesionales que presentará en la próxima Liga? Existen cuatro razones, que tienen singular importancia en lo que será su decisión final.

1) El interés del jugador por establecerse definitivamente en Uruguay.

2) Un buen acuerdo económico que le ofrece Welcome, por dos años. Sobre la propuesta está trabajando el club con su representante. La institución del Parque Rodó tiene el respaldo de un importante empresario que, como en otros años pagando los salarios de los extranjeros, en esta Liga 2017-2018 está dispuesto a hacerse cargo del contrato de Batista.

3) El hecho de que el club del Parque Rodó fue el lugar que lo vio crecer y transformarse en profesional, es una de los elementos claves en esta historia. El jugador es hincha de Welcome, institución en la que con el profe Rubens Valenzuela, a fines del siglo pasado, entrenaba horas y horas sobre el tablero que da a la calle Frugoni, para perfeccionar los movimientos que le permitieron transformarse en un referente mundial.

4) Por último –y no menos importante, porque es uno de los aspectos de mayor influencia–, el vínculo que existe entre Batista y el entrenador Javier Espíndola. El reconocido técnico, de dilatada trayectoria y que dirigió a la selección, se destacó a lo largo de su carrera por dar oportunidad a los jóvenes, apostar y creer en ellos, cuando les observa talento. Así hizo debutar a Nicolás Mazzarino con 15 años en Hebraica Macabi, y a Batista, quien con 17 y apenas un año y medio de experiencia en el básquetbol (empezó a entrenar a los 15), se estrenó en el primer equipo de Welcome en 2001. Un año después lo llevó a la selección mayor, donde escribió la mejor historia.

Estos son los motivos que hacen creer y soñar a los hinchas de Welcome con el retorno de Batista, en una etapa de su carrera en la que aún tiene mucho para brindar basquetbolísticamente y que para el torneo local será la diferencia entre aspirar al título o simplemente participar en el torneo.

Welcome, dirigido por Espíndola, tiene como fichas profesionales a Aristimuño, Matías de Goveia, Claudio Charquero, Gonzalo Meira y al juveniles Juan Manuel Rodríguez (hijo de Nazar Rodríguez). Espera contar con Gonzalo Rivas (ahora en Tabaré) y Sebastián Ottonello (en 25 de Agosto). Sus extranjeros serán Gerel Simmons y Thomas Terrel, pero está dispuesto, si se concreta la llegada de Batista, a cerrar la temporada con dos jugadores ex NBA, para alcanzar la décima estrella, tras haber ganando nueve Federales.

Y en ese sueño, compartido con Batista –quien nunca ganó Federales ni Liga en Uruguay, fue vicecampeón en 2001 y 2002 y semifinalista con Salto Uruguay en 2003–, se empieza a tejer la posibilidad de que regrese a Uruguay.

Solo un contrato millonario de Japón, donde la semana pasada jugó con la selección, o alguna propuesta europea que le ofrezca pelear por la Euroliga, el futuro de Batista estará en Uruguay. Antes del 15 de agosto, lo decide, pero en Welcome creen en muchas razones para que tenerlo de regreso.
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