Expertos aseguran que habrá más casos de ébola en Europa
Descartan que se extienda al ritmo de África pero insisten en la necesidad de extremar cuidados
En medio de la creciente preocupación global de que el ébola pueda extenderse más allá de África Occidental, donde ya ha causado la muerte de más de 3.400 personas en el peor brote de la historia, la Organización Mundial de la Salud estimó que es muy probable que Europa sufra más casos de ébola, después de que una enfermera en España se convirtiera en la primera persona conocida que se contagia del virus fuera de África.
Rafael Pérez-Santamarina, director del Hospital Carlos III de Madrid, donde la enfermera infectada trató a dos misioneros españoles que contrajeron la enfermedad en África Occidental, dijo que se están “revisando los protocolos”.
Cuatro personas, incluido el marido de la enfermera, fueron ingresados para estar en observación. El virus se transmite por fluidos corporales y es detectado algunas semanas después de contraído, por lo que la enfermera española pudo haber contagiado sin tener plena conciencia de ello.
Aunque los hospitales de Europa Occidental -a diferencia de las zonas afectadas en África- tienen instalaciones para aislar a pacientes enfermos, la directora europea de la OMS, Zsuzsanna Jakab, aseguró que “es bastante inevitable (...) que tales incidentes sucedan en el futuro por los viajes entre Europa y los países afectados”.
La enfermera española Teresa Romero se fue de vacaciones después de que el segundo de sus pacientes de ébola muriera el 25 de setiembre, pero no empezó a sentirse enferma hasta el 30 de ese mes. El sindicato en el que participa dijo que pidió tres veces hacerse la prueba del ébola antes de que se confirmara finalmente la infección el 6 de octubre.
El caso de la española lleva a que las autoridades sanitarias del mundo desarrollado comiencen a verse obligadas a reexaminar sus sistemas de alerta ante una enfermedad que está devastando Guinea, Sierra Leona y Liberia desde marzo, con una mortalidad superior a la mitad de los infectados.
El tema es que hay mucho trabajo por delante. Ayer el profesor belga Peter Piot, uno de los descubridores del ébola en 1976, aseguró que no hay que tener pánico pero que mientras no haya una vacuna, el aislamiento y la cuarentena no son suficientes para parar la epidemia.
“El problema está en que el cuidado de enfermos de ébola es muy intensivo y cuando llega el final del día, en el momento de quitarse el uniforme de protección, un pequeño gesto, como frotarse los ojos al quitarse las gafas, puede provocar el contagio”, detalló el experto en un foro en el que participaron 16 especialistas del virus.
Piot aclaró, para tranquilidad de los occidentales, que “hay diferencias con lo que está ocurriendo en África”, que “no dará origen a brotes en Europa”.
Según datos oficiales, en los últimos 38 años fallecieron por ébola unas 15.000 personas “y sólo en los últimos meses ha pasado a ser un problema sanitario de salud pública”, según Piot. En esta última crisis la enfermedad se cobró unas 3.431 vidas y causó más de 7000 infecciones.
Reproches ante los fallos
Ayer decenas de médicos y enfermeras se manifestaron fuera del Hospital La Paz Hospital de Madrid exigiendo más información sobre cómo se contagió Romero de ébola.
“Dado que tanto los mecanismos de transmisión como las medidas de prevención son conocidas, es evidente que se ha producido algún error”, afirmó el Colegio de Médicos de Madrid en un comunicado.
Ante la situación, los agremiados en el Servicio Madrileño de Salud reclamaron ayer a las autoridades que se les den protocolos y formación específica para abordar los posibles casos con mayores garantías. “No sirve con una charla de 20 o 30 minutos para explicarte cómo ponerte un equipo de protección individual o que se copien procedimientos de organizaciones médicas internacionales. Es necesario que cada centro tenga un protocolo adecuado a los medios y recursos disponibles”, solicitó Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores.
Los reclamos a las autoridades españolas llegaron hasta desde Bruselas, donde la Comisión Europea pidió a través de su portavoz que el ministerio de Sanidad “esclarezca” lo ocurrido. “Hubo evidentemente un problema en algún momento”, consideró Frederic Vincent.
Privilegios de occidentales
En contraste con lo que sucede con la gran mayoría de los pacientes africanos, algunos en Europa y Estados Unidos han recibido tratamientos experimentales contra el ébola, sin cura probada.
En Madrid, Romero recibió anticuerpos de pacientes que sobrevivieron al virus. Y el Texas Health Presbyterian Hospital de Dallas informó que el paciente Thomas Eric Duncan –ayer en estado crítico- recibió el fármaco experimental brincidofovir, desarrollado por Chimerix Inc para ser usado contra un virus respiratorio, pero que no ha sido probado aún en pacientes con ébola.
Las autoridades españolas afirmaron que el esposo de Romero no mostró hasta el momento síntomas de la enfermedad. Los otros ingresados en el país son un trabajador de salud con diarrea pero sin fiebre y un español que viajó desde Nigeria. Se confirmó que una enfermera que estaba vigilada por parecer sospechosa de poseer el virus no está contagiada, al menos por el momento.
A otras 22 personas que entraron en contacto con la enfermera se les toma la temperatura dos veces al día pero no están aislados.