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Cuando Roy Hodgson tuvo el atrevimiento de desafiar a Luis Suárez no sabía con quien se metía. La ingenuidad del entrenador inglés fue tal que imaginó que a Luis le pesaría la mochila. No fue más que un intento de cargarle la mochila al salteño. Pero llamó al diablo al cuerpo. No hizo más que despertar a la bestia.

Y la bestia aceptó el llamado. No se escondió. Amenazó a su temerosa defensa que lo veía cerca y la restaba sin dudarlo para cualquier lado.

Suárez sacó a Hodgson y a todo Inglaterra del Mundial. Tal vez no tengas las luces del marketinero CR7 de Ronaldo ni la magia de Messi. Pero es un depredador que vive con hambre y que en la cancha corre con ese instinto asesino que solos los goleadores y los grandes jugadores pueden tener.

Ahora bien. ¿Qué hay detrás del fenómeno Luis Suárez? ¿Cuáles son los componentes que hacen del salteño una de las principales figuras del mundo? ¿Qué es lo que genera que las principales potencias del mundo traten de seducir a Liverpool con propuestas millonarias para llevárselo?

Algo hay detrás de Suárez. No es producto de la casualidad. Un jugador no se forma de la nada. Es cierto que hay cracks que nacen de la cuna pero Suárez, como lo dijo Tabárez: “Cualquier persona es una unidad potencial, técnica, física y con características personales que son elementos que lo llevaron a Luis a superar todos los inconvenientes de su carrera. Cada vez que vino a la selección lo hizo consiguiendo cosas en su carrera. Fue subiendo una escalera casi ininterrumpida”.

¿Cómo lo logró? Ese es el secreto mejor escondido. No es una sola cosa. Son una suma de elementos que pasan por el trabajo para superar los momentos complejos.

La constancia para convertirse en el mejor de la Premier.
La personalidad para decirle a toda Inglaterra acá estoy, soy yo, el protestón, el irreverente que pelea contra todos.

La mentalidad para no bajar jamás los brazos y demostrarle al mundo entero que puede ser considerado una figura de nivel mundial.

El convencimiento de que podía llegar a esta instancia y lucir en plenitud.

La ambición de taparle la boca a todos los que “hablaron y dijeron que Uruguay jugaría con un jugador al 50%”.

La perseverancia para pelearle a la lesión y recuperarse en tiempo y forma.

El temperamento para no dejarse caer. Después de llorar como lo reveló, se puso duro para estar acá.

Suárez no es producto de la casualidad. Es el máximo goleador histórico de la selección uruguaya. Fue el máximo artillero de la Premier. Es campeón de América y se codea con las estrellas del más alto nivel mundial. ¿Fue una racha? Imposible. ¿Tiene que demostrar algo más? En absoluto. ¿Qué podemos esperar en el futuro de Luis? Que lo reconozcan. Nada más.
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