Familias de las dos Coreas se reencuentran 60 años después
Matrimonios, padres y parientes se abrazaron entre lágrimas
Lee Heung-jong, norcoreano de 88 años, reconoció a su hija Lee Jung-sok, de 68 años, a la que había perdido en la guerra. No sabía que seguía con vida.
A medida que los ancianos tomaban contacto con sus familiares, a los que no habían vuelto a ver desde la Guerra de Corea (1950-53), las lágrimas comenzaron a aflorar, tal y como mostraron las imágenes de los escasos medios surcoreanos presentes en el lugar.
Hubo unos minutos de efusivos abrazos, sollozos y otras emociones no contenidas, y después los familiares comenzaron a hablar y a intercambiar fotografías y regalos.
undefined Lee Heung-jong, norcoreano de 88 años, reconoció a su hija Lee Jung-sok, de 68 años, a la que había perdido en la guerra. No sabía que seguía con vida.
KPPA / POOL / AFP
Lee Heung-jong, norcoreano de 88 años, recibió en silla de ruedas a su hermana Lee Heung-ok, de 80, que le llamó "oppa" (hermano mayor en coreano) y esto lo conmovió hasta el punto que comenzaron a temblar sus labios.
El anciano finalmente estalló en lágrimas cuando la surcoreana Lee Jung-sok, de 68 años, se presentó como su hija a la que había perdido en plena confusión durante el conflicto armado y de la que no sabía nada desde entonces.
La Guerra de Corea, una de las más sangrientas de la historia con unos 3 millones de muertos según cálculos, dejó a cientos de miles de coreanos separados de sus familias por el paralelo 38, una inexpugnable frontera que cortó toda la comunicación posible entre ciudadanos de uno y otro país.
El primer gran conflicto bélico de la Guerra Fría no solo dividió a hermanos, padres e hijos sino también a jóvenes recién casados que, por diversas circunstancias, se vieron obligados a despedirse con la ingenua idea de volverse a ver tan pronto como cesaran las hostilidades.
undefined Chae Hoon-sik y Lee Ok-yeon, ambos de 88 años, se volvieron a ver por primera vez desde 1950, cuando estaban recién casados.
Chae Hoon-sik y Lee Ok-yeon, ambos de 88 años, se volvieron a ver por primera vez desde 1950, cuando estaban recién casados.
KPPA / POOL / AFP
Es el caso del norcoreano Chae Hoon-sik y la surcoreana Lee Ok-yeon, ambos de 88 años, que hoy se han vuelto a encontrar por primera vez desde que en agosto de 1950, él recibiera la orden de abandonar su hogar y prepararse para el combate.
Tras la guerra, Lee nunca abandonó la casa familiar que Chae había construido y vivió allí hasta ahora con el hijo de ambos, aferrada a la esperanza de que su marido regresaría algún día.
Hoy los tres se mostraron visiblemente emocionados en su reencuentro, pero cuando Chae tomó de la mano a su esposa, ella rehusó. "¿De qué sirve ahora?, ya somos muy viejos", le dijo con un gesto de profunda tristeza.
undefined Chae Hoon-sikconoció a su hijo, que vive en el sur.
Chae Hoon-sik conoció a su hijo, que vive en el sur.
YONHAP/AFP
Como un mal menor en el marco de la tragedia humana provocada por la división del país, las 96 familias reunidas este martes tendrán que conformarse con compartir algunos recuerdos y darse los últimos abrazos hasta el jueves, día en que tendrán que despedirse probablemente para siempre.
Los encuentros continuarán el sábado con una segunda ronda en la que otras 90 familias divididas se reagruparán durante tres días hasta el lunes.
Casi 19.000 coreanos de ambos países participaron desde 1985 hasta ahora en estas reuniones pero la mayoría de aspirantes, que suman centenares de miles, no han podido ver cumplido su sueño.
Los gobiernos de ambas Coreas solo convocan estos eventos en épocas de distensión, por lo que muchos ancianos mueren cada año esperando en vano la preciada oportunidad de ver a sus seres queridos del otro lado de la frontera.
undefined Kim Han-Sik, norcoreano de 86 años, se reencuentra con su hermana del sur, Kim Cheol-Sik, de 81.
Kim Han-Sik, norcoreano de 86 años, se reencuentra con su hermana del sur, Kim Cheol-Sik, de 81.
YONHAP/AFP