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Carvalho, miembro de la lista de jueces de la FIFA, ha confesado que recibía sobornos de una mafia de apuestas y que intentó manipular ocho de los once encuentros que dirigió esta temporada en el Campeonato Brasileño.

Según las primeras pesquisas, el colegiado recibía entre 10.000 y 15.000 reales (entre 4.250 y 6.450 euros) por cada partido en cuyo resultado influía mediante la señalización de penaltis inexistentes, expulsiones injustas de jugadores, anulación de goles legítimos y otras acciones.

(EFE)

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