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Diego Forlán, estrella de la selección uruguaya de fútbol, asustó este domingo a la delegación de su país cuando cayó al piso en el inicio del primer entrenamiento celeste en su base en Kimberley (Sudáfrica), donde prepara el inicio del Mundial-2010.

Forlán chocó con el mediocampista Walter Gargano durante un leve movimiento con traslado de balón y cayó tomándose la pierna izquierda. Segundos después volvió a trotar, tomándose el muslo izquierdo y con algunos gestos de dolor.

De todas formas, el hombre del Atlético Madrid retomó los movimientos y pocos minutos más tarde ya trotaba con normalidad.

Fuentes de la delegación uruguaya indicaron a la AFP que el astro colchonero completó el entrenamiento sin problemas y que no hubo sobresaltos en el resto del equipo.

El susto provocado por Forlán sucedió en momentos en que numerosas estrellas del universo del fútbol han debido retirarse del Mundial por lesiones.

Poco después, el propio futbolista escribió en su cuenta de Twitter y no hizo mención al incidente, ya que se limitó a comentar que "ya tuvimos nuestro 1er entrenamiento en Sudáfrica, ahora a descansar y en un rato entrenamos otra vez".

En efecto, los futbolistas regresaron al estadio GWK Park por la tarde para el que fue el único entrenamiento abierto al público de su estadía en Kimberley.

Poco antes de la llegada del autobús oficial con la delegación ya se escuchaban las 'vuvuzelas' (trompetas) en torno al estadio y en la tribuna principal.

La organización colocó a los aficionados a la sombra, para evitar el fuerte sol del 'veld' o meseta central, que eleva las bajísimas temperaturas de la madrugada a niveles casi veraniegos.

Los que se acercaron al estadio tuvieron su premio cuando los futbolistas comenzaron a trotar y realizar los ejercicios previos muy cerca de sus asientos.

Adesele, de 84 años, dijo "jamás imaginar que vendría la Copa del Mundo a Kimberley" al tiempo que le mostraba los jugadores a su bisnieta.

Al tratarse de un entrenamiento abierto al público el técnico Oscar Tabárez no mostró nada de táctica y los jugadores se limitaron a cumplir con numerosos ejercicios en espacios reducidos.

Al menos se pudo constatar que el golpe sufrido por Forlán en la mañana no dejó huella, ya que el delantero se movió con total normalidad y participó en todos los ejercicios.

Hacia el final del movimiento se dedicó a patear un balón contra una pared, alternando sus piernas, como ha relatado que hace desde niño con el fin de dominar ambas.

Uruguay llegó en la noche del sábado a Kimberley, a unos 460 kilómetros al suroeste de Johannesburgo, tras sufrir un retraso de más de 12 horas.

Pese a ellos fueron recibidos con un gran estruendo y danzas de bienvenida por unas 90 personas que soportaron el frío durante horas.

Kimberley es la capital de la provincia Northern Cape, la única de Sudáfrica que no disfrutará de un partido mundialista, por lo que la presencia uruguaya ha generado un fervor inusitado.

El equipo uruguayo será uno de los primeros en debutar, con su enfrentamiento ante Francia el viernes en Ciudad del Cabo, en el segundo partido de la competición tras el choque inaugural Sudáfrica-México, previsto unas horas antes en Johannesburgo.

(AFP)

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