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Diego lo tenía claro. Sabía adónde llegaba y dónde se metía. La noticia de que su ex novia estará desfilando en el shopping que está frente al hotel donde concentra la selección llegó a sus oídos. Acá había dos caminos. Dejar pasar las horas y con ello permitir que aumentara la bola de nieve. O salir de primera a terminar con todo. Y salió al ruedo. Allá cerca del final de la conferencia apareció un peruano, que nunca falta, que tiró el anzuelo. "Diego, estas últimas semanas fuiste más noticia en Perú por la rotura de su relación sentimental que por el fútbol, ¿qué nos puedes decir?".

Y Forlán tomó el guante. "Es clarísimo el tema. A ver, uno entiende que es conocido y está expuesto a estas cosas pero mi vida no cambió nada, sigo haciendo lo mismo. La relación no perduró y tomé la decisión de no continuar. Nada más. Sabía que llegarían las repercusiones mediáticas y uno tiene que vivir con eso pero sigo haciendo mi vida".

Punto final. La bola de nieve terminó de romperse definitivamente. Empieza la Copa para Forlán.