La autopsia realizada al asesino de Toulouse arrojó que recibió 20 disparos y que dos de ellos fueron mortales. “Un impacto penetró por el lado izquierdo de la frente y el otro atravesó su abdomen entrando por el flanco derecho y saliendo por el izquierdo”, declaró a la prensa francesa una fuente judicial que no supo precisar “cuál de las dos balas fue disparada primero”.

La mayor parte de los impactos que recibió Mohamed Merah fueron en sus brazos y piernas. Los recibió en el tiroteo que se produjo en el interior de su casa, que duró cinco minutos y que determinó que se intercambiaran unos 300 disparos entre los agentes y él.

más Noticias

El francés de 23 años y origen argelino había matado a un militar el 11 de marzo y a otros dos el 15. El lunes acabó con tres niñas judías y un rabino en la puerta de un colegio.

Más de 200 investigadores siguieron su rastro y en la madrugada del miércoles unos 300 efectivos cercaron su casa. Los encargados del operativo aseguraron que lo querían vivo para sacarle información y por eso negociaron con él. Pero las horas pasaban y Merah seguía sin entregarse, hasta que decidieron hacer el asalto cuando llevaba más de un día atrincherado.

Ayer el jefe del operativo explicó lo que había vivido el día anterior. “Nos aproximamos al apartamento de forma muy prudente. Pero él se lanzó contra nosotros con tres Colt 45 de calibre 11.43, mientras que nosotros solo llevábamos armas no letales. Yo había dado orden de responder solo con granadas aturdidoras. Pero él avanzó por el apartamento e intentó abatir a mis hombres, que estaban en el balcón. Probablemente uno de los francotiradores le disparó entonces”, comentó Amaury de Hautecloque.

Según su relato, cuando sus 15 hombres entraron a la casa de Merah “todo estaba lleno de barricadas”. Entonces explicó que el anuncio del asesino de que se entregaría al final del día había sido una estrategia para descansar y poder enfrentarlos mejor. Unos 15 minutos antes de que venciera el plazo para que se entregara, el joven dijo que quería morir “con las armas en la mano”, y eso es lo que finalmente sucedió cuando se tiró de la ventana disparando a los oficiales.

Cuestionamientos

Después que se aplacó la sensación de alivio posterior al asalto a Merah empezaron a surgir los cuestionamientos a las autoridades. La principal pregunta es por qué no habían detenido antes al joven de origen magrebí, que se sabía que había hecho viajes a Afganistán y Pakistán y que era amigo de unos extremistas detenidos en 2007.

El director de la agencia de inteligencia francesa, Bernard Squarcini, respondió que se hizo todo lo que estuvo “en sus manos”. En una entrevista con Le Monde, explicó que el terrorista vinculado con Al Qaeda, era un “delincuente de poca monta y vulnerable psicológicamente” y que no tenía “los atributos externos propios de un fundamentalista”. Agregó que cuando Merah fue citado a declarar en 2010 por sus viajes a Medio Oriente, él argumentó que había ido de paseo y mostró varias fotos.

También el primer ministro François Fillon tuvo que responder a estas críticas y argumentó que los elementos disponibles no habían permitido arrestar al joven. “Es muy difícil” evaluar la magnitud del problema “porque hay miles de personas que hacen desplazamientos a esas regiones por motivos religiosos, que no están vinculados sistemáticamente al terrorismo y al extremismo”, dijo a la radio RTL.

Alain Bauer, criminólogo, explicó asimismo a Le Monde que no había sido posible neutralizar a Merah porque “ningún servicio puede vigilar a centenares de personas” y porque no se puede saber “qué hacen en el día a día”.

Pero a pesar de esto, Fillon dijo a la radio que está dispuesto a “endurecer las penas” para “enviar una señal a los jóvenes perdidos que estuvieran tentados”. Así se evitaría un nuevo “drama” como el protagonizado por Merah, que horas antes de morir se había declarado “orgulloso de haber puesto a Francia de rodillas”.

Seguí leyendo