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Si bien el gobierno pide cautela, asegura que es muy pronto para decir que se está frente a una mala temporada y se anima a manifestar que por ahora “viene bien”, los datos recogidos de operadores del mercado en la primera semana de enero reflejan una disminución tanto en la cantidad de turistas que llegó al este como en el flujo de divisas que los extranjeros dejan en el país.

El discurso moderado del gobierno que pide esperar hasta el final de la primera quincena para realizar evaluaciones se contrapone con las quejas de los turistas y los obliga tanto a ellos como a los operadores inmobiliarios a buscar alternativas para salvar la temporada.

El grupo de turistas más afectado son los argentinos de clase media, comprometidos por las diferencias en el tipo de cambio y el proteccionismo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que les impide adquirir dólares con facilidad. A su vez, además del costo que implica salir del país en el marco de esas políticas, a ello se le agregan los precios de los destinos turísticos, en especial Punta del Este o José Ignacio, donde el medio litro de agua puede costar hasta $ 100 o donde el costo del kilo de asado de tira duplica a lo que se paga por la carne en Montevideo.

A la baja
Mientras que operadores estiman una “tendencia a la baja” en relación a temporadas anteriores, desde el Ministerio de Turismo consideran que no se puede hacer “una proyección catastrófica de algo que por ahora viene bien”, aunque reconocen la existencia de precios remarcados en los balnearios, en especial en Punta del Este.

La Cámara Inmobiliaria de Maldonado (Cidem) estimó que la cantidad de negocios concretados es entre 30% y 40% menor que el año pasado. “Estamos viendo una tendencia a la baja que era predecible por la debilidad de la economía argentina y el cepo cambiario”, dijo a El Observador el presidente de Cidem, Francisco Bistiancic. Además, a esta altura de la temporada ya hubo propietarios que prefirieron alquilar sus casas a mitad de precio antes que quedarse sin el ingreso.

Si bien no se conocen los datos del último relevamiento de la Liga de Fomento de Punta del Este sobre reservas hoteleras, desde ese sector operativo afirman que la demanda de camas es 10% inferior en comparación a lo ocurrido en igual fecha del año pasado cuando el porcentaje de ocupación llegó a ser de 97%.

El diario La Nación de Argentina publicó ayer que entre diciembre y marzo se espera que ingresen a Uruguay un millón menos de turistas que durante la temporada anterior.

Consultada por El Observador sobre la merma en la llegada de argentinos, la directora general de Secretaría del Ministerio de Turismo, Hyara Rodríguez, dijo que “no hay ningún dato objetivo que permita proyectar una cifra catastrófica”. En tanto, la ministra de Turismo, Liliam Kechichián, informó que en lo que va de la temporada ingresaron por los puentes 156 mil personas, mientras que en la temporada anterior el registro era de 128 mil personas, según datos de la Dirección de Migración.

Otro dato es que se redujo el ingreso por aire debido al cierre de Pluna. El País informó ayer que en diciembre llegaron 7.000 pasajeros menos al aeropuerto de Laguna del Sauce, afirmó el gerente general, Juan Lescarboura.

El cepo y los precios
Pero más allá del enfrentamiento entre el gobierno y los operadores, la pérdida de valor del peso argentino y el cepo cambiario del gobierno “K” reflejaron dificultades en las cuentas cotidianas que deben enfrentar los extranjeros llegados a Punta del Este. Eso sin tener en cuenta aquellos turistas del sector medio argentino que debieron quedarse en su país.

El peso uruguayo es cada vez más caro para los argentinos. Se estima que el valor del peso argentino cayó 32% el último año. A la devaluación de la moneda se suma que los precios de los productos básicos en los balnearios, son más elevados que en las ciudades.

Los turistas argentinos de clase media que igual optaron por venir a Uruguay han puesto en práctica distintas estrategias para poder pasar sus vacaciones en el extranjero. Alguna de las medidas que tomaron fue reducir la cantidad de salidas a comer a restaurantes, comprar menos productos en los supermercados o realizar el surtido semanal en la ciudad de Maldonado, a 10 minutos del balneario, pero con precios más accesibles, según la nota de La Nación.

Un refresco cola de litro y medio cuesta $ 13 más en Punta del Este que en la ciudad de Maldonado y un kilo de asado de tira $ 110 más.

El gobierno reconoce que, en particular en Punta del Este, hay productos remarcados. “Se detectaron algunos lugares donde se estaban cobrando precios muy altos”, dijo Rodríguez, pero aclaró: “No es que los precios estén altos en todos lados”.

Otros destinos
Si bien Punta del Este es el principal destino y el que genera más ingresos, las autoridades del Ministerio de Turismo destacan la actividad en otros balnearios tanto de la Costa de Oro, como de Rocha y Maldonado. También consideran como destinos atractivos a Colonia y las termas.

En Atlántida, el principal balneario de la Costa de Oro, hay 20% menos de turistas que en la temporada anterior, según un sondeo realizado entre privados. En Rocha el panorama es dispar. En La Paloma las reservas están “trancadas”, según dijo Richard Illa de Punto Río Propiedades. Punta del Diablo y Santa Teresa están a tope.

En tanto, en Piriápolis, el segundo balneario en importancia de Maldonado, hubo una ocupación de entre 80% y 90% el fin de semana de Año Nuevo, superando los niveles del año anterior.
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