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Un grupo de hinchas de Nacional no se va a olvidar más del partido de ayer en el Ubilla. No solo porque el equipo perdió por goleada, sino porque algunos de ellos ni siquiera vieron el partido y recibieron una paliza en las afueras del estadio porque llegaron tarde y no pudieron ingresar. Cuando Cerro Largo se puso 2-0 comenzaron las corridas de la Policía en las calles aledañas al escenario.

Los balazos de gomas se entreveraban con los fuegos artificiales que lanzaban los locales en las tribunas. Desde la parte más alta de las cabinas de prensa se observaba un espectáculo dantesco. Los policías a balazo y garrotazo limpio y un manojo de personas con camisetas y banderas tricolores corriendo a campo traviesa.

Se retiraban y enseguida regresaban a hacerles frente otra vez a los guardias. Y nuevamente corrían despavoridos. No solo había hombres, también mujeres y niños que trataron de esconderse donde pudieron.

El espectáculo volvió a repetirse durante los minutos finales del partido. Palos, balazos, guardias y gente corriendo a toda velocidad.

Un policía consultado por El Observador informó que hubo varios detenidos, aunque no podía precisar el número exacto. Según la información que tenía la seguridad de Nacional, serían liberados en horas de la noche.

Adentro del estadio no pasó nada. Todo transcurrió con tranquilidad, con euforia por parte de los locales y con desazón por parte de los visitantes, que fueron los primeros en retirarse del estadio, mientras que los locales permanecieron 15 minutos adentro.

El presidente Ricardo Alarcón se retiró apenas terminó el juego. Acompañado por la seguridad de su club subió a una camioneta y se fue sin problemas.
Los cinco ómnibus que recogieron a los hinchas albos se colocaron en hilera custodiados por policías a pie, en motos y con feroces perros. La salida hacia Montevideo se desarrolló con calma.

Antes, también
En la tarde, cuando los buses llegaron a Melo fueron detenidos a unos tres kilómetros de la ciudad, donde los revisaron y les requisaron bebidas alcohólicas.

A la hora de ingresar también los chequearon. Mientras el periodista de El Observador observaba el procedimiento, un policía no le permitió ingresar a un muchacho ebrio. “No te puedo dejar entrar, tenés que esperar cuatro horas que se te pase”, le dijo.

Un comerciante local fue multado con $ 50 mil por venderles bebidas alcohólicas, según informó un periodista de Melo.

Los melenses en cambio vivieron la fiesta a pleno, desde muy temprano. Gente con camisetas de Cerro Largo se paseó por las calles en motos, en autos y caminando. Muchos eran hinchas de Nacional, pero ayer hinchaban por el cuadro de la ciudad. Como el Gaucho Castro, un personaje increíble que almorzaba en la parrillada Los Paraísos y recitaba poemas escritos por él. “Soy de Nacional”, admitió, debajo de un gorro y una camiseta azul y blanca del cuadro arachán.

No es habitual que los equipos grandes lleguen a Melo; Nacional jugó por primera vez en forma oficial, por tanto lo vivían de una manera especial, con un gran despliegue de fuegos artificiales, con globos y dejando la garganta una piltrafa en cada festejo de gol.

Antes del partido fueron homenajeados los ex futbolistas Luis Cánepa, Jaramillo, Andrés Morales y Juan José Guerendían, mientras que los presidentes Alarcón y Ernesto Dehl se entregaron reconocimientos mutuos.