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El mandatario colombiano lanzó el programa Sembrando vida desterramos el narcotráfico ante más de 3.000 campesinos dedicados al cultivo de coca en un momento donde su precio en el mercado informal bajó y pone en aprietos a quienes proveen el insumo básico para producir el clorhidrato de cocaína.

La reunión de Petro con los campesinos fue en la localidad de El Tambo, en el departamento del Cauca, una región montañosa al suroeste de Colombia, en la precordillera de Los Andes. Es una región montañosa con valles donde hay cultivos de coca y santuarios de los movimientos armados.

Hasta ese municipio llegaron los cocaleros del Cauca, de Santander y de Putumayo donde Petro explicó su propuesta y confirmó los recursos financieros para estimular a los campesinos a reconvertir sus sembradíos de coca.

Con anterioridad, muchos funcionarios de su gobierno trabajaron con las comunidades las bases de esta iniciativa. Cabe destacar que en esos territorios hay una crisis de la coca debido a que los carteles de la droga no compran en las cantidades que lo hacían antes y el precio bajó de forma sustantiva.

Petro dijo que quiere hacer el primer ensayo de su programa en el Valle del Micay, ubicado en Cauca. Se trata de cambiar los cultivos de coca por otros productos agrícolas. Entre otros argumentos porque la ilegalidad de esa planta lleva a que muchos de los 32.000 presos relacionados con el narco son por la comercialización primaria de la hoja de coca y no solo por los delitos violentos del narcotráfico.

Petro dijo que Estados frente es hipócrita frente al problema del narcotráfico pero que la hipocresía también existe en su país. “Los narcos no viven en el Valle del Micay, viven en Miami, Madrid o Bogotá. El narcotráfico no nació en la sangre colombiana”, aseguró.

La realidad es que los cultivos de coca en Colombia lejos de retroceder estuvieron en constante aumento. Se calcula que en 2023 hay 230.000 hectáreas sembradas que representan alrededor del 12 % del total de los cultivos que hay a nivel nacional. La producción potencial de hoja de coca alcanzó 1.410.600 toneladas en 2022, lo que representa un alza del 24 % frente a 2021.

Colombia es el mayor productor mundial de hoja de coca y de cocaína. Eso implica que es una forma de ingreso de miles de familias, y los carteles del narcotráfico están activos. Petro no propone algo relámpago en su propuesta.

“No podré lograrlo en todo el país, pero podemos hacerlo en el Cauca”, agregó ante un auditorio lleno de cocaleros e indígenas. Además, fue acompañado de buena parte de su gabinete.

En esa zona, suele haber enfrentamientos entre el Ejército y las disidencias de las FARC, autodenominadas Estado Mayor Central (EMC). Se trata de un momento de incertidumbre porque ese grupo tiene una mesa de diálogo con el gobierno.

El enfoque de Petro es darles recursos a los campesinos para mudar sus cultivos y de ese modo restarle apoyo a los grupos armados para atacar las infraestructuras, especialmente los laboratorios.

El documento que el presidente les presentó a los campesinos indica que pretende un “uso estratégico y eficiente de la erradicación”. Para eso habrá una inversión millonaria que permita a los productores no perder al tiempo que logran adecuarse a los nuevos cultivos.

Petro dijo que cada zona rural se acomodará a la que más se adapte a sus necesidades y territorio. “Una de ellas es hacerlos beneficiarios de predios de la reforma agraria; la otra es para aquellos que tienen hoja de coca en lugares protegidos, como los parques naturales: el Estado está dispuesto a pagarles un salario digno si cambian la actividad de cultivar hoja de coca por plantas propias de la selva y que esta se recupere”.

El presidente agregó que también contempla la alternativa de que pasen “de cocaleros a guardabosques; permanecer en los territorios y sustituir la hoja por algún otro producto agrícola para lo cual tendrán auxilios”. Otra opción es “seguir cultivando coca pero con usos lícitos”.

De las 32.000 personas que están en prisión por delitos vinculados al narcotráfico, muchos son por delitos menores y la mitad son mujeres.

La Coordinadora nacional de cultivadores de hoja de coca y marihuana (Coccam), que agrupa a unos 200.000 cocaleros, criticó algunos aspectos de la política. “En este documento no encontramos recogido efectivamente el acuerdo final de paz; se sigue manteniendo la erradicación forzada en nuestros territorios y eso no es conveniente para avanzar con los programas de sustitución de cultivos”, dijo Ancizar Barrios, uno de los líderes de Coccam según recogió el diario madrileño El País.

Barrios agregó que les preocupa la militarización de la vida social en las comunidades y que quieren que permanezcan las guardias campesina e indígena, que los protege tanto de los narcos como de los abusos de los militares.

Petro enfrenta un dilema que parece no tener una ecuación simple y requiere cortar los ilícitos también en los mercados de compra de cocaína, especialmente en Estados Unidos y Europa. Su nuevo programa para reconvertir cultivos, así como los diálogos con sectores que aún no depusieron las armas requiere mucho tacto pero también muchos recursos financieros ante un campesinado que lleva décadas produciendo coca.

(Con información de agencias)

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Cultivos de coca

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