Hace unos días llamé a un amigo con la firme intención de pedirle que me devolviera un libro, aun sabiendo que los libros que se prestan no regresan, por más que se trate de amigos. Incluso, si uno se pone demasiado cargoso para que se lo devuelvan, no solo perderá el libro sino probablemente también el amigo. De todos modos, prefiero perder los amigos sin que medie la literatura.
Hablar a calzón quitado
Cuando mantenemos una conversación con alguien, por lo general estamos vestidos. Pero no necesariamente tiene que ser así cuando hablamos por teléfono