Compartir las fotos de las últimas vacaciones, actualizar el estado o tuitear cada paso dado son ya acciones tan rutinarias como lavarse los dientes. Pero, ¿qué ocurre si lo que subimos a nuestra red social favorita no es del gusto de nuestra pareja? Y, sobre todo, ¿por qué no evitar situaciones desagradables dejándolo claro legalmente?
Hasta que Facebook nos separe
Las redes sociales se cuelan en los contratos prenupciales y, en lugar de jurarse amor y fidelidad en la salud y enfermedad, las parejas 2.0 se lo prometen en los "me gusta", tuits y comentarios