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No, estas cosas del arbitraje no me preocupan porque siempre estuve adentro de la cocina y hay muchas cámaras. No creo en eso. Se equivocan, nada más. Acá nos hacemos la película”. Previo al partido definitorio de los octavos de final de la Copa Santander Libertadores el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, se mostraba totalmente despreocupado por la actuación del juez en el encuentro con Inter. En su respuesta a Enrique Yannuzzi de radio Universal, Damiani hacía referencia a que hoy las imágenes de televisión revelan muchas cosas, dando a entender que un árbitro no puede entrar a perjudicar a un equipo.

Pero el domingo todo se fue al diablo. Y aquel Damiani que no se preocupaba por los arbitrajes, entró al vestuario aurinegro indignado por la actuación de Martín Vázquez, luego de la derrota clásica. Y se anuncia que tomarán medidas.

El técnico Diego Aguirre, un profesional que pocas veces hace referencia o cuestiona el trabajo de los jueces, se sacó y terminó expulsado. Volvió al vestuario indignado y prefirió llamarse a silencio.

Acaso el capitán Antonio Pacheco fue el que mantuvo su línea de coherencia y, más allá del enérgico reclamo final, cuando le pusieron un micrófono adelante, no arriesgó opinión.

Pero lo más insólito del caso es que Vázquez era el juez que quería Peñarol. Al menos eso fue lo que se dijo dos días antes de su designación. Y que Nacional se oponía porque los antecedentes no le favorecían.

Pero el fútbol tiene imponderables. Los aurinegros explotaron con el gol del Morro García que le brindó la victoria a su eterno rival.

Peñarol cargó contra Vázquez, al que no solo culpan del fuera de juego en el gol, sino de la anulación del tanto de Fabián Estoyanoff por lo mismo.

Vayamos por partes, porque del otro lado también se quejaron.Los primeros en tirar la bronca fueron los tricolores, acaso llevados porque flotaba en el ambiente que Vázquez era el juez que había “pedido” Peñarol. Nacional, con Carrasco incluido, reclamó un penal contra Porta en el primer tiempo y una inci- dencia donde Sosa salió a cortar fuera del área y la pelota le pegó en la mano, pero el juez desestimó. Los tricolores también reclamaron por la reiteración de faltas de Nicolás Freitas.

Es cierto que Vázquez no fue de tarjeta fácil. Se le puede achacar que demoró más de la cuenta en amonestar, pero son criterios y formas de arbitrar.Las incidencias de los goles, que marcaron la temperatura del final, son muy finas. A primera vista nadie puede afirmar con certeza que fueron offside. Es que en el gol del Morro la televisión revela que está en posición fuera de juego por medio pie. Y en la de Estoyanoff existen las mismas dudas.

Se podrá fustigar el criterio. Ante la duda se debe beneficiar al atacante. En una lo hicieron, en otra no. Pero el tema es que se debe recurrir a la televisión. En consecuencia, el juez está en desventaja porque debe resolver en el momento. Como dijo el propio Pacheco: “Tienen un segundo para definir. Se verán las imágenes y cada uno sacará sus propias conclusiones”.