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El Partido Colorado (PC) se encuentra en un momento bisagra de su historia. Luego del tremendo revolcón de la elecciones nacionales de 2014, de cara a las próximas elecciones municipales su languidecer en las encuestas lo lleva, en el mejor de los escenarios, a obtener solo dos de los 19 departamentos.

Su dirigencia está confundida y su electorado cabizbajo. ¿Habrá que apelar al pasado glorioso para revivir un poco la mística victoriosa que tuvo hasta hace unas décadas atrás? Eso parece decir el ex vicepresidente Luis Hierro López en Las raíces coloradas. Fundamentos del partido de don Pepe Batlle, un volumen de 190 páginas editado por Banda Oriental.

A mediados de 2012, Hierro llamó por teléfono al historiador estadounidense Milton Vanger, experto en José Batlle y Ordóñez y autor de máxima referencia en la materia, y le preguntó si no quería escribir un libro sobre el basamento del pensamiento de Don Pepe. Vanger le respondió que eso no le correspondía a él, sino a los propios colorados. Hierro recogió el guante y aquí está el resultado.

El relato de Hierro es cronológico y parte de un veraniego día de verano de 1820, cuando el oficial artiguista Fructuoso Rivera decide no seguir a su jefe a Entre Ríos y permanecer en la Banda Oriental, entonces ya completamente invadida por los portugueses. Esa decisión de Rivera condicionó su futuro liderazgo y la posterior creación del Partido Colorado. Luego viene su primera presidencia, la guerra Grande y el gobierno de la Defensa, enclaustrado en la Montevideo sitiada. Siguen después la sangre, los caudillos y los doctores hasta 1904. El final del libro se centra en los gobiernos de Batlle y Ordóñez y cierra con un intercambio de correos electrónicos entre Hierro y Vanger.

La intención de Hierro queda patente en el prólogo. Pretende “ofrecer un compendio de tradiciones y valores propios del Partido Colorado”. El libro se presentó el miércoles pasado con la presencia del historiador José Rilla, quien escribió un breve prólogo, y del expresidente Julio María Sanguinetti. El Observador habló con el autor sobre esta intención y sobre la proyección de la historia partidaria hacia el presente.

¿Por qué cree que los relatos históricos del Partido Colorado se han ido desdibujando y que es importante hacer este compendio?

Ha sucedido con todos los relatos. La memoria es el conjunto que tiene un grupo de personas. Después está la historia que es el resumen de estos relatos. En determinada época el PC generó mística y leyenda, y eso pasó de generación en generación. Pero eso no ocurrió en los últimos 30 años. Yo las aprendí pero ni mis hijos ni mis nietos lo hicieron. Me pareció necesario volver sobre ello, pero no a través de una versión mía, sino a través de las palabras de los protagonistas, de los que escribieron sobre ese tiempo. Además de Eduardo Acevedo y Juan Pivel Devoto, cito a tres grandes nombres: Isidoro de María, Manuel Herrera y Obes, Andrés Lamas, y Melchor Pacheco y Obes. Los hago hablar a ellos, porque allí se forma el llamado Partido Liberal, que es la raíz del coloradismo. Se me podrá rebatir que no usé todas las fuentes, pero nunca que las tergiversé.

¿Qué los definía?

Todos reconocían a Rivera como el caudillo, pero también los unía su defensa de la libertad que los distinguía del autoritarismo de Juan Manuel de Rosas. No tanto contra Oribe ni contra los blancos, sino contra Rosas. Eso luego aflora con Batlle y Ordóñez. Pero hay que decir también que el Uruguay liberal no se forja solo por la acción de Batlle. Hubo participación también de los blancos, como durante el gobierno de Bernardo Berro.

Usted resalta la “razón” como la forma de ser colorada. ¿Qué significa eso?

El PC, por su herencia intelectual, es más afecto al razonamiento que al sentimiento y la pasión. Si bien es cierto que a lo largo de los años también generó mitos y dogmas, normalmente somos un partido que procura antes que nada razonar y actuar en consecuencia.

¿Cuáles son las “aristas más incómodas” al repasar al PC en el siglo XIX?

Cuando se critica al PC hay una mezcla de política e historia. De Rivera a Venancio Flores hay una cantidad de críticas que llegan hasta hoy. Una candidata del Frente Amplio a la intendencia de Montevideo (Virginia Cardoso) quiere cambiarle a la avenida Rivera el nombre y ponerle Salsipuedes, lo que indica un grado de ignorancia grande. Rivera fue el primer héroe uruguayo. En 2015 ese tipo de polémica política se da a menudo contra los colorados. A un partido que estuvo tantos años en el poder se le pueden achacar muchas cosas, pero hay que ponerle contexto a los episodios. Se debe procurar un servicio a la verdad.

La figura de Rivera fue polémica, con sus luces y sus sombras.

Sin dudas. Pero a Rivera se lo ataca políticamente desde el presente. No se lo juzga históricamente.

Dice Rilla en el prólogo que es una ilusión común pensar que se puede hacer política sin historia. ¿Qué opina?

Comparto lo que dice el profesor Rilla. Si no tenemos una conciencia amplia sobre lo que somos no podemos hacer una construcción colectiva, que es muy necesaria. Si no hay conciencia histórica, vamos mal.

¿Cuáles son las tradiciones coloradas que hoy tienen algo para decirle al Uruguay del siglo XXI?

El valor de las tradiciones del PC es que representa un campo liberal que no se encuentra presente en los otros partidos políticos uruguayos. El Frente Amplio no lo hace, porque en muchos casos sigue asociado a la defensa de dictaduras, como la URSS, Cuba o el atropello a los derechos humanos en Venezuela. En el campo social hay un reconocimiento a la política de Batlle que no es representado por el Partido Nacional. Ahí es donde hay que hacer énfasis.