Historias de dos liceos
El sumario con separación del cargo del director del IAVA generó una gran onda expansiva
La separación del cargo, instrucción de sumario y reducción del salario al 50% por 180 días al director del IAVA Leonardo Ruidiaz decretada el pasado miércoles por no acatar una orden del Consejo de Secundaria generó una gran onda expansiva. Dicha medida derivó primero en la ocupación del liceo por parte de los estudiantes, luego en un paro general de Fenapes el día jueves seguido por una marcha hasta el Codicen y el día viernes nuevo paro de docentes y ocupación del mencionado liceo.
Un conflicto que ha ido escalando y que suscitó incluso la presencia del presidente del FA, Fernando Pereira. También se sumaron varios gremios a la protesta. La dirigente gremial de ADES Camila Menchaca afirmó en una conferencia de prensa que dicha separación “es un “atropello a las libertades democráticas”.
Cómo va a terminar este conflicto es algo difícil de determinar, pero por lo menos no pinta bien. El dirigente de Fenapes Emiliano Mandacen declaró el viernes: “Vamos a hacer una serie de movimientos porque este proceso va para largo. Esperemos que las jerarquías de la educación reaccionen rápidamente e instalen un ámbito de negociación. Hay que dialogar con los estudiantes, hay que destrabar esto porque el carácter de desproporcionalidad que tomaron algunas jerarquías de la educación terminó sintetizando en este proceso”.
Dejemos por un momento el IAVA y vayamos a Salto en el tiempo y en el espacio. En concreto al 29 de junio de 2017. Por orden de Secundaria, presidido entonces por la profesora Celsa Puente, se separó de cargo, se instruyó sumario y se retuvo salario por 180 días a la directora de Liceo 1 Diana Lucero. ¿Motivo? Denuncia de la diputada Manuela Mutti, del MPP, quien consideró que la charla que dio un grupo de madres a algunos alumnos del Liceo 1 sobre el tema de aborto violaba la laicidad ya que llevaron a la reunión algunas imágenes religiosas. Las charlas tuvieron lugar el 29 de junio.
Mutti llamó a la Ministra de Educación María Julia Muñoz, que esos días visitaba Salto, y la llevó a encontrarse con un grupo de estudiantes que protestaban contra la directora. La Ministra decidió ipso facto que se trataba de “una violación a la laicidad” y se comunicó con la Directora General de Secundaria para que tomara urgentemente cartas en el asunto. El día 30, la directora del Liceo 1 fue separada de su cargo y sumariada, con retención del 50% de los haberes. Cabe acotar que la directora Lucero reclamó por vía administrativa y luego al Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA). Y cinco años después el TCA declaró nula la actuación de las anteriores autoridades de la educación en la investigación a Diana Lucero. De forma unánime, el tribunal entendió que no hubo garantías del debido proceso en la investigación contra Lucero.
No hay registros históricos de ocupación del Liceo 1 en defensa de la directora sumariada. Tampoco hubo paro de Fenapes y por supuesto no hubo ocupación del Liceo 1 por parte del gremio docente. Tampoco hubo marchas por 18 de julio hasta el Codicen. Y menos aún protestas por la interferencia política de la Ministra Muñoz y de la diputada Mutti. No recordamos que se apersonara el presidente del FA a solidarizarse con la directora. Allí todos los actores dieron por buena la separación del cargo de Diana Lucero, una profesora de larga trayectoria y mucho prestigio.
Nadie le concedió el beneficio de la duda ni la escuchó. Fue sumariada, sí, pero a través de un juicio sumario que cobró al grito de la tribuna y sin recurrir al VAR. Luego el expediente llegó al CODICEN. La sala de abogados del organismo determinó que no hubo violación de la laicidad y devolvió el expediente a Secundaria. Secundaria no hizo caso a esta resolución y la ex directora Lucero apeló al TCA, quien le dio la razón cinco años después.
Pero el daño ya estaba hecho y la misma Secundaria la había trasladado a otro puesto administrativo dentro del organismo. No había vuelta atrás. Aunque su nombre quedaba limpio y también podía reclamar daños y perjuicios por vía civil. Lástima que faltó el “apoyo solidario” de Fenapes y de los compañeros gremiales. No sé que resultado tendrá el sumario que se realizará al director Ruidiaz. Lo primero que espero es que, a diferencia de lo ocurrido hace casi seis años con Diana Lucero, tenga todas las garantías del debido proceso.
Eso, y no una pulseada de fuerza en el tiempo entre autoridades y sindicatos con los estudiante de rehenes, es lo que caracteriza a un estado de derecho. Lo segundo que espero es que la memoria de algunos gremios y dirigentes políticos no sea tan selectiva. Eso les permitirá poner las cosas en perspectiva y defender los mismos derechos en las mismas situaciones. En tercer lugar, es que no haya intervención política y las decisiones se tomen por razones técnicas o jurídicas bien fundamentadas. Y, por último, es de desear que los liceos luzcan lo más limpios posible.
Como decía el chat GPT a una pregunta que le formulé a propósito de este episodio: “La teoría de las ventanas rotas sugiere que el comportamiento antisocial y la delincuencia pueden ser fomentados por señales de deterioro y desorden en el entorno. De manera similar, la suciedad y el desorden en un liceo pueden crear una atmósfera de descuido y falta de respeto por el entorno educativo, lo que puede fomentar un comportamiento antisocial entre los estudiantes. Los estudios han demostrado que la calidad del entorno físico de una escuela está relacionada con el rendimiento académico y el comportamiento de los estudiantes”.