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Cuando el sol comienza a declinar en el cielo de Punta del Este, la multitud que acudió a las playas comienza a sentir ganas de picar algo, de amenizar el tiempo con algo que aplaque la sed acumulada o incluso el hambre luego de las horas pasadas desde el almuerzo.

Después de las horas de mar, arena y sal, después del tejo, la paleta y la zambullida, los estómagos piden una merienda, el tentempié típico de la hora del té. Punta del Este se ha adaptado a este proceso biológico de una manera muy particular.

A lo largo de esa serpiente de asfalto que es la ruta 10 y que corre en paralelo al Océano Atlántico entre La Barra y Manantiales hay un collar de lugares que se pueblan a la hora del té (e incluso un poco más allá) aunque esta costumbre inglesa no sea precisamente lo que más abunda entre sus ofertas y entre lo que los veraneantes demandan.

Algunos nuevos e inaugurados hace dos semanas, otros con un par de años a sus espaldas, en general, son sitios donde además de la oferta culinaria hay otras actividades complementarias, que le dan un plus a una merienda. Desde una boutique instalada dentro de una cafetería hasta bandas que tocan en vivo o muebles y objetos de diseño y decoración que comparten espacio con las mesas donde se sirven los tragos, los licuados y las bocatas, los lugares para el “después de la playa” lucen sus particularidades y alargan sus horas en una previa a la cena.

El Observador eligió tres lugares para hacer after beach en La Barra y otros tres en Manantiales. Por supuesto que existen otras opciones en otras locaciones, con diferentes estilos y perfiles, pero aquí van nuestras propuestas.

Dellis

El lugar es muy nuevo (abrió en diciembre del año pasado) y su identidad está determinada por la idea original: un sitio de sándwiches y ensaladas. Cuando llega la tarde y la hora del atardecer, ofrece licuados (los que más salen son los de durazno y ananá) a $90, así como cervezas, cafetería y un clásico del lugar: el yogur con granola y frutas. Muffins, brownies y otras exquisiteces de la pastelería casera del lugar completan el perfil culinario de un sitio que tiene la sencillez y la elegancia de La Barra conjugado con unos precios que se amoldan a los que se acostumbran a ver el resto del año, sin los cimbronazos que se ven en alta temporada. (Ruta 10, La Barra)

Hamptons

Con un diseño y una decoración que se mueve dentro del estilo shabby chic (de maderas y texturas gastadas por el tiempo y el clima), Hamptons Deli&Deco ofrece opciones para las horas de la tarde que van desde jugos y limonadas para aplacar la sed, una gama de sándwiches de diverso tipo y tartas dulces y saladas para saciar el hambre que producen las olas, además de un amplio menú en cafetería. Más allá del ángulo gastronómico, Hamptons tiene un sector de decoración donde hay muebles, espejos, bibliotecas, escritorios y sillas que van en conjunción con las mesas y sillones donde se sientan los clientes. También ofrece proyectos de decoración a medida. (Ruta 10, La Barra)

Hay agite

Es uno de los lugares emblemáticos de La Barra. Se trata de una mezcla de boutique y cafetería, con una oferta que abarca desde vestidos, carteras y accesorios de bijoutería hasta unas bruschettas muy particulares, pinchos y tapas,dentro de un mismo espacio decorado de manera sugerente. Muchos días de la semana hay música en vivo al atardecer, servicio brindado por un DJ o por una serie de grupos que tocan dentro del lugar. A la ahora del té, en Hay Agite el trago emblemático es la caipirinha de maracuyá (que cuesta $300). Otro fuerte del lugar son las tablas, para dos o para compartir con más amigos, que van desde los $450 a los $ 50 dependiendo el tamaño. El local cuenta con una terraza interna que permite la organización de fiestas, eventos y cumpleaños, que muchas veces se festejan a la hora de la merienda. (Ruta 10, La Barra)

Primera Dama

Bajo la batuta de Sofía Balut (nieta de Carlos Páez Vilaró), este lugar funde una onda playera en un chiringuito exterior sobre la fachada, con una parte interior de diseño cuidado.
Desde narguilas para fumar tabaco aromático hasta tambores para tocar en plan candombre, Primera Dama es un lugar acogedor, decorado con abundancia de velas y toda una iluminación muy cuidada. La carta es amplia, variada y exquisita. Primera Dama posee también un bar de sushi muy estilizado.
Desde el punto de vista musical, se ha formado un circuito de bandas que rotan y tocan en Primera Dama, aportándole al lugar una identidad y una química especial. Balut fue una de las innovadoras en Punta del Este en cuanto al concepto de boutique bar y este emprendimiento no es la excepción. Varias marcas reconocidas e independientes están allí presentes. (Ruta 10 a la entrada de Manantiales)

Mitto

Casi en la bajada donde “termina” Manantiales (si uno viene desde Punta del Este), Mitto es un café donde predomina la madera, tanto en los pisos, en los techos, en la barra y en mesas y sillas, lo que le otorga una calidez particular. Las propuestas para el after beach incluyen el plato de la casa, el Chi-Mitto, con lomo, varios quesos y vegetales, todo envuelto en pan de pita árabe.
La carta despliega propuestas de comida internacional, desde platos del menú israelí hasta ceviche peruano y cosas típicas del Río de la Plata. De esta forma, dialogan en la carta y en los paladares limonadas con jengibre ($210 el litro), una gama de caipirinhas ($230), así como falafel y shakshuka. (Ruta 10, Manantiales)

Parador Selenza

Ubicado sobre la arena de la playa de Manantiales, frente al complejo Selenza (promocionado con la cara de Valeria Mazza), este parador es un punto de referencia obligado en esa zona de la costa. A la salida de la playa (aunque en este caso eso no suceda estrictamente), el parador ofrece platos de la comida española con toques del menú internacional. Tapas de jamón serrano, sándwiches, tostados, tragos, licuados y ensaladas frescas integran algunas de las ideas para merendar allí.
La decoración hace valer su condición de estar sobre la arena y desde temprano están encendidos fogones sobre estilizadas piras de hierro que a medida que se va la luz solar ganan en presencia. Además, cada día DJs realizan sunset chill out, para acompañar la caída del sol en el horizonte. Para los que quieran un plan más cholulo, no es raro que el parador se utilice como sede de eventos y desfiles de moda, porque lo que muchas celebridades del verano pululan por sus mesas y sus alrededores. (Ruta 10, Manantiales)