En solo 33 años, los humanos podrían burlar a la muerte. Al menos eso es lo que planea el científico ruso Dmitry Itskov, que ha puesto en marcha la “Iniciativa 2045” para alcanzar la inmortalidad cibernética del hombre para ese año.
Según recoge el sitio canadiense CBC, el joven de 31 años confía tanto en los desarrollos de la neurociencia y los robots androides como para afirmar que el proyecto logrará concretarse a tiempo. Para eso, logró reunir a varios científicos reconocidos de su país, con quienes busca crear “avatares humanos holográficos, totalmente funcionales”. Es decir, cuerpos artificiales que albergarán cerebros también artificiales, pero que contengan conciencia humana.
Siete años a partir de ahora es el plazo que se proponen para transplantar un cerebro humano a un cuerpo artificial.
A romper la chanchita
Bajo el eslogan “Una nueva era para la humanidad”, el precursor de la iniciativa se dedica a recaudar los fondos que ayuden a financiar el proyecto.
Para eso, escribió una carta abierta a los miembros de la Lista de los Millonarios Mundiales de la revista Forbes, en la que hace hincapié en la importancia del desarrollo científico en el campo de la inmortalidad cibernética y el cuerpo artificial. A cambio de su dinero, les ofrece gestionar sus proyectos de inmortalidad él mismo sin cobrarles.
Según expresó Itskov, esta investigación tiene el poder de liberar a la mayoría de la población del planeta “de la enfermedad, la vejez e incluso, de la muerte”.
Convencer a los escépticos
Para probar la viabilidad del proyecto y del concepto que lo impulsa, el científico ya ofreció reunirse con los escépticos, junto con el grupo de científicos que trabajan en la iniciativa.
Con este, el Pentágono intenta crear una interfaz para una “máquina para cerebros”, con la que los soldados puedan controlar máquinas bípedas humanas de forma remota, a través del pensamiento. Sí, exactamente como en Avatar, la película de James Cameron.
La otra pregunta
Para el optimista Itskov, lo único que resta hacer para alcanzar el objetivo es “atacar los obstáculos tecnológicos, uno a la vez, hasta que lleguemos allí”.
Sin embargo, después de responder el “cómo”, queda una pregunta más: ¿querrán los humanos vivir para siempre?