"Luis Suárez no es racista”, se apresura a decir el camerunés Alain Yomby. “Lo enfrenté varias veces jugando con Central y nunca tuve problemas, conozco a sus hermanos y es gente espectacular”, agrega. El camerunés que vive hace seis años en Uruguay dialogó con El Observador sobre si existe o no racismo en el fútbol uruguayo.

Para Yomby no existe tal fenómeno, más allá de que los insultos referidos a la raza son moneda corriente en las canchas del fútbol uruguayo cuando su mejor exponente en la actualidad, Luis Suárez, acaba de ser condenado en Inglaterra por proferir insultos racistas a un rival.

El camerunés, de 29 años, esbozó una interesante explicación a esa situación en apariencia contradictoria: “En la cultura uruguaya, hay frases que usan hasta niños de 10 años como ‘la puta que te parió’ que no se sabe el peso que podrá tener sobre otras personas en el futuro. En el fútbol uruguayo, si un jugador hace un golazo no se le dice ‘¡Qué buen gol hiciste!’ sino ‘¡Qué hijo de puta que sos!’. Afuera eso puede sonar como ofensivo, como las expresiones que tanto se usan acá como ‘negro’ o ‘negro de mierda’ pueden sonar racistas cuando en realidad no lo son”, cuenta en su fluido español.

Yomby ya sabía algo del idioma antes de desembarcar en 2005 en Plaza Colonia. También habla inglés, francés, turco, alemán y 16 dialectos cameruneses.

Yomby aprendió que en el fútbol uruguayo, dentro de la cancha, vale todo: “Tengo amigos a los que me ha tocado enfrentar que para sacarme del partido me dicen ‘negro de mierda’ pero al final nos abrazamos. Porque sé que no son palabras que salen del corazón”.

Desde las tribunas, los insultos son de toda clase. Pero de un solo color: “Ahí me dicen ‘negro de mierda’, ‘asesino’, ‘criminal’, ‘andá a correr animales al África’; me gritan de todo pero es por ignorancia, por cuestiones emocionales o para desmotivarme, pero yo no me lo tomo a mal porque sé que el hincha uruguayo no es racista. Eso sí, cuando llego a casa me pongo a pensar en todo lo que me dicen y no paro de reírme”, contó.

“Yo no me tomo esas cosas en serio, yo soy negro y si alguien me llama por mi color de piel eso no representa un insulto”, agregó.

Yomby estuvo los últimos seis meses libre jugando en el equipo de la Mutual de Guillermo Sanguinetti.

Ya recuperado de una lesión de ligamentos que sufrió en Miramar Misiones en la temporada 2010-2011, espera encontrar equipo para el año próximo.

Los otros dos africanos que juegan en Uruguay son Antoinne Paulin Helha, en Cerrito, y Mustafá, que tiene contrato con Bella Vista pero regresó a Camerún por las fiestas para visitar a su familia.

El primero, en nota a El Observador en 2009, contó: “Soy el peor enemigo de todas las hinchadas”.

Jugando para Boston River, en Segunda división, un día enfrentó a Progreso en el Paladino: “Nomás entré me dijeron de todo: ‘negro de mierda’, ‘muerto de hambre’, ‘andá a meter goles al África’, ‘volvé a tu país’. Pero yo transformé esa bronca en motivación. Ese día perdíamos 1-0 y metí dos goles. En el primero les hice un gesto de silencio y me amonestaron; el segundo se lo dediqué al presidente de mi club pero la hinchada dio toda la vuelta en la tribuna para escupirme. El juez me echó”.

Helha también contó que no le gustaba viajar en ómnibus. “A veces me siento y la persona de al lado se cambia de lugar. Otras veces voy a una parada y el que estaba esperando se va a otra. Por eso el año pasado me compré una moto”, contó. Un día la dejó afuera de su edificio, en el Barrio Sur. Se la robaron.

“Ese tipo de gestos, como cuando se cambian de vereda cuando vengo caminando, me duelen mucho. Son más dolorosos que lo que ocurre en la cancha”, sentenció.